NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

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  • Cómo ganar al ‘Piedra, papel o tijeras’ según la ciencia

    El juego de ‘Piedra, papel o tijeras’ (o Yan-Ken-Pon en Perú) es un clásico de la infancia para resolver muchas disputas de la vida cotidiana. El sistema es bastante simple, no hace falta detallar qué elemento gana al otro, pero sí debemos tener en cuenta algunos aspectos de la psique humana para estar por encima del resto.

    Lo que estás por leer es el divertido mundo de cómo las matemáticas y algo de psicología pueden hacerte campeón de este singular juego.

    Piedra, papel o tijera

    El canal de YouTube Numberphile explicó una curiosa investigación hecha por científicos chinos que consistió en analizar las partidas de ‘Piedra, papel o tijeras’ en 360 estudiantes, unos contra otros por al menos dos horas.

    Siguiendo la lógica del juego, en el que uno de los elementos vence a otro pero siempre pierde ante el tercero, se puede determinar que ninguno de ellos domina la partida, siempre la probabilidad de ganar es de 1/3.

    Ahora, sucede que los humanos no somos máquinas como para elegir piedra, papel o tijera con la más pura aleatoriedad. A veces tendemos a condicionar nuestras respuestas según los resultados de la partida.

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    Los trucos

    Los científicos chinos identificaron dos estrategias que los jugadores recurrían para vencer al rival:

    1) Cuando el jugador gana, tiende a repetir su estrategia. Si tú ganas empleando piedra, es muy probable que a la siguiente partida utilices piedra nuevamente.

    2) Cuando el jugador pierde, tiende a cambiar de estrategia. Si perdiste usando piedra, hay más chances de que no la vuelvas a elegir a la siguiente partida.

    Ambas situaciones llevaron a la matemática Hannah Fry a recomendar estas estrategias para derrotar a tus rivales en ‘Piedra, papel o tijera’.

    1) Si has perdido, lo que significa que la otra persona ganó (duhh), en la siguiente partida deberás elegir el elemento que no fue elegido por ninguno de los dos. Por ejemplo, si perdiste al elegir tijera, porque tu rival te venció con piedra, Fry recomienda elegir papel a la siguiente partida.

    2) Si has ganado, se recomienda elegir el mismo elemento con el que tu viral perdió en esa partida. Digamos que ganas el juego usando piedra, el rival esperará que repitas el mismo elemento, así que usará papel. Por esta lógica, tienes que elegir tijera, justo lo que hizo perder a tu rival en la partida.

    3) En caso de empate, no hay nada qué hacer. Tendrás que elegir cualquiera de las tres opciones para así analizar un patrón.

    André Suárez Paredes

    enero 23, 2019
    Artículos
    Psicología
  • Razones para abandonar un libro sin sentirse culpable

    Hay veces que los libros se vuelven insufribles, pero aún así te pones obstinado y sigues con la lectura hasta el final. Quizá seas muy optimista con la esperanza de encontrar algo de que enganche con la trama o solo alguien que no quiere sentirse estafado tras gastar dinero en una obra que nada suma a nuestras vidas.

    ¿Tú qué harías? ¿Optas por abandonar el libro o te tomas la molestia de terminarlo para pasar al siguiente?

    El portal del Clarín contactó con varios escritores para que den su opinión sobre esta práctica que puede ser considerada hasta un despropósito con las obras literarias.

    Cuándo abandonar un libro

    Hay veces que leer un libro es obligatorio si es que lo tuyo es dedicarte a la escritura.

    «Para escribir, en cierto momento, hay que obligarse a ciertas lecturas. El lector ‘común’ por supuesto tiene todo el derecho de leer sólo lo que le gusta. Se hacen demasiadas cosas por obligación, la lectura no debe ser una de ellas. Ya le llegará, si cabe, el año en que un libro que dejó de joven lo llame y lo atrape”, señala Betina González, autora de El amor es una catástrofe natural.

    También está la opción de dejarlo para después. Hay libros que merecen su momento, por lo que no siempre esperes que a la primera oportunidad te enganchen con todo.

    «No me genera ninguna culpa dejar un libro. Algunos, los pospongo para otro momento. Otros, para nunca jamás. Hay demasiado placer esperándome en la lista de libros por leer, que es una lista orgánica, en constante crecimiento, una especie de serpiente infinita”, señala Gabriela Cabezón Cámara, autora de La virgen Cabeza.

    Cuando abandones un libro, piensa en la oportunidad de hallar algo que sí te encante. Si eres un lector asiduo, tendrás varios pendientes en cola, por lo que no necesitas perder el tiempo en una obra que ya quieres echar al olvido. ¡Recuerda que la vida no es tan larga para leer todos los libros del mundo!

    «Me costó mucho empezar a abandonar libros. Soy optimista y tiendo a creer que la página siguiente puede tener algo que me guste o sorprenda. Cuando empecé a abandonar lecturas no fue por haber perdido el optimismo, sino porque se trasladó al siguiente al libro que tenía en mi lista”, señala Ricardo Romero, autor de El conserje y la eternidad.

    La opinión del pueblo

    La red social Goodreads consultó a los usuarios en qué momento debes abandonar la lectura de un libro.

    Casi la mitad de los consultados precisó que entre 50 y 100 páginas es suficiente para saber si un libro merece seguir leyéndose.

    Me pregunto si será acaso suficiente. Hay libros que son tan malos que voy hasta el final para saber si al menos tendrá un final interesante. Ya eso depende de cada quien, pero incluso de las cosas aburridas uno puede aprender algunas cosas.

    André Suárez Paredes

    enero 22, 2019
    Artículos
    Libro
  • ¿Por qué el tiempo pasa más rápido cuando envejecemos? Hablemos de la Ley de Weber

    Los años parecen durar cada vez menos. Esto es bastante natural si tenemos en cuenta que con la edad nos impresionamos menos, las experiencias se vuelven más cotidianas y son cada vez menos las cosas que nos sorprenden. Todo eso hace que uno ya no le preste la misma atención al tiempo, no como cuando eres adolescente y vivías a flor de piel.

    Imagino que esta lógica la tiene el común de la gente, pero -como me encanta complicarme la vida- resulta que hay una explicación más elaborada para dar cuenta con algo no tan obvio.

    Ley de Weber

    El médico alemán Ernst Heinrich Weber (1795-1878) hizo un importante aporte a la fisiología y la psicología con un interesante algoritmo -desarrollado posteriormente por Gustav Theodor Fechner- sobre la memoria humana.

    Lo que Weber había descubierto es que la comparación de dos estímulos pequeños resulta mucho más fácil cuando basta una diferencia mínima entre ambos para distinguirlos, algo que no sucede con los objetos grandes.

    Por ejemplo, la diferencia entre una pesa de 100 gramos y de 120 es más fácil de detectar que entre una de 200 gramos frente a otra de 220.

    Ahora, sucede que esta misma lógica sucede con la percepción del tiempo.

    «Aunque un año tiene siempre la misma duración, la relación entre lo que dura uno y el tiempo que llevas vivido es cada vez más pequeña», explica la matemática Hannah Fry en un video del canal de YouTube Numberphile.

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    O en buen cristiano: cada años que pasa es perceptualmente menos según el total de nuestra vida. Cuando éramos niños, la duración del año parecía interminable mientras que el mismo lapso ya parece insignificante en la adultez.

    Definición del tiempo

    Resulta fácil pensar en el término tiempo en cuestión de unidades como días, horas y segundos. ¿Pero eso realmente es el tiempo? Para hablar con propiedad, mejor echemos un vistazo a lo que tiene la Real Academia Española para ofrecer.

    • Duración de las cosas sujetas a mudanza.

    • Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro, y cuya unidad en el sistema internacional es el segundo.

    • Parte de la secuencia de los sucesos.

    • Cada uno de los actos sucesivos en que se divide la ejecución de algo; como ciertos ejercicios militares, las composiciones musicales, etc.

    André Suárez Paredes

    enero 21, 2019
    Artículos
    Psicología
  • Determinan a qué edad empezarás a perder amigos

    Nunca es tarde para mandar tu vida a la mierda. Piénsalo bien. En la próxima hora puedes iniciarte en las drogas duras o acabar con tu salud empinando el codo como si no hubiera mañana. Cada instante a partir de ahora, del presente, es una oportunidad abierta para acabar con tu estabilidad emocional.

    Hay que estar loco para querer algo así, pero no seamos ciegos al no reconocer que cualquier momento es apropiado para echar todo a la ruina.

    Naturalmente, si es que nos empecinamos a irnos derechitos al carajo, varios amigos irán desapareciendo. Digamos que es el costo de las malas decisiones, ¿pero si no es así? ¿Si perder amigos ya es algo que esté destinado en nuestra psique independientemente de lo que hagamos?

    Temo decirte que sí, eso es una realidad.

    La edad del cambio

    El artículo ‘Sex differences in social focus across the life cycle in humans’ da cuenta que la cantidad de amigos disminuye a partir de los 25 años. Las razones son la disminución del tiempo que dedicamos a la interactividad social y la preferencia por los grupos de amigos cercanos.

    La investigación, que se basa en el número de llamadas telefónicas que realiza una persona al mes, determinó que el hombre medio contacta con 19 personas al mes cuando tiene 25 años, mientras que las mujeres con 17,5 personas.

    La disminución es notable a los 39 cuando los hombres solo contactan con una media de 12 personas y las mujeres con 15 al mes.

    La cifra desciende hasta su punto máximo que es a los 80 años, cuando los hombres llaman a 6 persona y las mujeres a 8.

    Amigos selectos

    Los responsables del estudio precisan que los sujetos social actúan como ‘compradores escrupulosos’ en la adolescencia y al inicio de la adultez para «probar» la experiencia de conocer a diferentes amigos.

    Con el tiempo -estadísticamente, después de los 25 años-, las personas seleccionan a unas cuántas de ese gran grupo para destinar su atención.

    Lo que sí es que debo aclarar algo. Tener una idea de toda esta dinámica social a partir del número de llamadas telefónicas que realiza una persona al mes puede parecer ilógico; sin embargo, esta vía de comunicación es más íntima a diferencia de otros servicios como WhatsApp y Facebook.

    Una llamada por teléfono supone un nivel de confianza al que no acceden todos los amigos, sino solo aquellos que tienen una relación especial. De ahí que se haya considerado las llamadas telefónicas como fuente de con cuántas personas uno se comunica de manera especial por el lapso de 30 días.

    Foto: independentman – Flickr. Bajo licencia de Creative Commons

    André Suárez Paredes

    enero 20, 2019
    Artículos
    Amistad, Psicología
  • Lo que nadie se imagina 37

    Aún recuerdo la última vez que nos vimos. Solo me acuerdo de ella por su nombre, justo el mismo que tiene mi madre, y por la manera en cómo la dejé plantada aquella noche. No me malinterpretes. Mejor escucha mi historia.

    Nos encontramos en un bar de Barranco. Ella había llegado radiante con su vestidito de flores y una sonrisa tan… No lo sé, ya hay cosas que mejor no valen precisar, porque uno acaba enamorándose de los recuerdos.

    Sucede que llegó. Nos sentamos en la mesa, tal como hemos estado haciendo durante los últimos cuatro meses que salimos.

    Llamamos al mesero. Este acerca con la carta de tragos y luego de una somera revisión, pedimos dos cervezas. De las grandes, esas que ya suponen una noche larga y una posterior resaca para la mañana siguiente.

    «Lo siento, debo ir al baño».

    Ella se levantó y fue urgente a los servicios.

    Trato de matar el tiempo. Veo a las parejas en otras mesas, leo todo el menú para saber si luego ordeno algo más y finalmente reviso mi teléfono por si tengo algún mensaje pendiente.

    Resulta que sí. Mi madre me había enviado un mensaje de texto por WhatsApp con un escueto mensaje.

    «Llámame».

    Entro a la agenda de mi teléfono, tecleo las primeras letras del nombre de mi mamá y hago la llamada…

    Escucho el tono, nadie contesta… Pero siento que un teléfono suena a mi costado: es el móvil de mi amiga que está vibrando en la mesa mientras ella aún sigue en el baño.

    Automáticamente veo mi teléfono y noto que por error estaba marcando a Lorena Arévalo, mi amiga, en vez de Lorena Padilla, mi madre. La razón por la que agendo a mi mamá con su nombre completo es por seguridad. Si me roban el teléfono, sé que el ladrón no sabrá los contactos de mis familiares. Soy medio friki con eso.

    Antes de cortar la llamada, me dio curiosidad saber cómo mi amiga me tenía agregado en su teléfono. Siempre tuve la idea de que eso revela un poco de la relación que construimos con los demás. Hay quienes ponen apodos de cariño, otros son más protocolares e indexan el nombre completo… y otros hacen lo que sucedió conmigo.

    «Cerveza Gratis».

    Desde que leí eso, nunca más he vuelto a invitar algo a alguien.

    En fin. Lorena volvió a la mesa. Se sentó y vio que tiene una llamada perdida mía. Le expliqué que confundí su número por el de mi madre.

    El mesero viene con la orden. Deja las dos cervezas y procede a retirarse, pero antes lo detengo.

    «Traiga, además, el piqueo más grande que tenga. Ese que sale como 70 soles para tres personas».

    Lorena me mira extrañada. Piensa que es mucha comida. Yo le digo que justo un amigo en común está por llegar y que, de hecho, está a unas cuantas cuadras. Mentira.

    El mesero se va con la nueva orden y yo me levanto de la mesa para salir del local con el móvil en el oído, simulando que hablo con el susodicho amigo en común. Pasé la puerta principal. Ya estoy fuera del local.

    «Mamá… Leí tu mensaje… ¿Qué fue?… Bien, voy para la casa».

    Habrán pasado 20 minutos cuando estaba en el bus de regreso. Siento las primeras llamadas de Lorena. Bloqueo inmediatamente su número, así como su perfil en todas mis cuentas de redes sociales.

    Desaparecí.

    Aún me pregunto si al menos tenía la tarjeta para cancelar la cuenta, pero siento que son cosas que ya no me deben importar… Solo que aún me importan y a veces me siento estúpido por hacerlo. ¿Se trata acaso de piedad? No lo sé, de qué sirve esa mierda si es que nadie la tiene contigo.

    André Suárez Paredes

    enero 19, 2019
    Artículos
    Ficción, Lo que nadie se imagina
  • Leer más de tres horas y media a la semana aumentaría tus años de vida

    ¡Quién no desea vivir más! El deseo de alargar la vida es una constante en la historia de la humanidad. Hemos pasado por la fantasía de las pócimas o el conjuro de algún brujo charlatán hasta los actuales gurús de la vida sana, pero qué tal si te dijera que el secreto de una vida plena y duradera está al alcance de tus manos. Sí, literalmente.

    Leer libros te alarga la vida

    Un estudio de la Universidad de Yale publicado por la revista Social Science and Medicine descubrió una relación entre los hábitos de lectura y la longevidad.

    Tras consultar a 3 500 personas de más de 50 años sobre sus hábitos de lectura, la investigación concluyó que quienes leían más de tres horas y media a la semana superaban en dos años más vida a quienes menos que ese promedio de lectura.

    La estudio, que duró doce años de constante seguimiento, también determinó que la lectura está por encima del sexo, el poder adquisitivo, formación académica o el estado de salud. A pesar del sedentarismo que puede significar la lectura constante, la calidad de vida se mantiene para los lectores más ávidos.

    Cuánto leemos en Perú

    Los peruanos leen menos de un libro al año, según el jefe de la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura, Ezio Neyra, en declaraciones al diario Correo.

    “De acuerdo a las encuestas realizadas en los últimos años, se calcula que en doce meses una persona lee 0.86 libros. Sin embargo, para hablar de esta acción como una costumbre consolidada, la media es de dos o tres libros al mes”, detalló.

    La cifra es preocupante teniendo en cuenta los factores que hacen falta para aumentar el número de lectores como “la falta del fomento de la lectura en el hogar y en los colegios, un problema de acceso a los libros y la escasez de bibliotecas públicas en el país”.

    André Suárez Paredes

    enero 18, 2019
    Artículos
    Libro, Literatura
  • ¿Sale más a cuenta comprar dos pizzas medianas o una familiar?

    El dilema de una vida entera. ¿Sale más a cuenta comprar una pizza familiar de 46 centímetros de diámetro o dos medianas de 30 centímetros? Quizá la lógica te lleve a pensar que la suma del diámetro de las dos pizzas medianas (60 cm.) sea mayor que los 46 centímetros de la familiar. Bastante intuitivo, pero es un error en términos matemáticos.

    Vayamos a los números

    Hagamos un poco de memoria escolar. El área de un círculo es π multiplicado por el radio (la mitad del diámetro) al cuadrado. La pizza familiar, entonces, tiene un área de 1662 centímetros cuadrados, mientras que la mediana solo tiene 707 centímetros cuadrados. Como son dos pizzas medianas, el área de ambas es 1414 centímetros cuadrados.

    La pizza familiar, por lo tanto, sale más a cuenta que comprar dos medianas. Sin embargo, hay que tener en cuenta las medidas de cada pizza según el país. La pizzas familiar y mediana no tienen las mismas proporciones en Estados Unidos, donde se hizo la comparación, que en el resto del mundo.

    Pizza Hut en Perú

    Me dio la curiosidad y llamé a Pizza Hut para saber las medidas de sus pizzas. A diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, en Perú hay tres medidas de pizzas: mediana (23 cm. de diámetro), grande (30 cm.) y familiar (36 cm.)

    Haciendo las matemáticas, la mediana tiene un área de 415 centímetros cuadrados; la grande, 707 centímetros; y la familiar de 1017 centímetros.

    Si compramos dos medianas (415 x 2 = 830), el área total no supera la familiar por 187 cm. cuadrados, pero sí a la grande por 123 cm.

    Ahora es el turno de los precios. Como el costo de cada pizza varía según los ingredientes, elegí la pizza Americana como base para distinguir el precio según sus proporciones.

    La pizza mediana cuesta 22.90 soles, mientras que la grande sale a un precio de 41.90 soles. La familiar se vende por 51.90 soles.

    A partir de esta última información, las dos medianas no salen a cuenta considerando la diferencia en el área y el precio de cada pizza. Claro que esto también se debe a que hay un producto más en el medio (la pizza grande) entre la mediana y la familiar, por lo que la diferencia es considerable.

    Lo que sí llama la atención es que la diferencia del precio de centímetro cuadrado por centavo de sol (aproximadamente, 0.05 cent. por cm2 en todos los tamaños de pizza) no oscila considerablemente como para dar cuenta de un beneficio por comprar la pizza más grande posible. No hay eso de que «por comprar más» te dan pizza de yapa: estás pagando casi prácticamente lo mismo.

    En conclusión, el factor del precio sí es importante, pero según las condiciones de Pizza Hut, sale más a cuenta considerar las proporciones de la pizza y del hambre de los comensales. ¡Pero eso sí! Nada de pedir dos medianas. No hay negocio allí.

     

    Here’s a useful counterintuitive fact: one 18 inch pizza has more ‘pizza’ than two 12 inch pizzas pic.twitter.com/hePSpG0pJs

    — Fermat’s Library (@fermatslibrary) 7 de enero de 2019

    https://platform.twitter.com/widgets.js

    André Suárez Paredes

    enero 17, 2019
    Artículos
    Matemáticas
  • La razón por la que te despiertas antes de que suene la alarma

    Siempre creí que tenía el superpoder de adelantarme al ruido de la alarma al despertarme, pero sucede que la ciencia tiene una explicación más lógica. La clave está en nuestra costumbre durante las horas de sueño y el descanso óptimo del organismo.

    Acerca del reloj interno

    Una razón para creer que nos despertamos antes que el ruido de la alarma es esta idea del reloj natural, una especie de temporizador dentro del organismo que es tan preciso como el despertador de la mesita de noche. Temo decirte que no es así.

    «Si ocurre [levantarse antes que el despertador], se debe básicamente a que esa persona ha estado acostumbrada durante muchos años a despertarse a una hora determinada», declaró Eduard Estivill, especialista en Medicina del Sueño de la Clínica del Sueño Estivill, al portal Verne.

    Acerca del reloj biológico, Estivill señala que «este se va autoprogramando para despertarse, más o menos, a esa hora, pero no aconsejamos a nadie que se fíe de su cerebro para despertarse, sobre todo si tiene algún compromiso al día siguiente».

    No puedes ‘programar’ tu despertar

    El hecho que se llame ‘reloj biológico’ no significa que puedes manipularlo a tu antojo. Ten en cuenta que el reloj interno está conformado por células que forman el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, encargado de regular las horas de sueño por la noche y la vigilia durante el día.

    Cabe precisar que dicha tarea del núcleo supraquiasmático no está relacionada por la disposición de las horas durante el día, sino a la actividad del organismo durante las 24 horas.

    «El cerebro, cuando duerme, desconecta de todas las actividades de vigilia. Simplemente, va durmiendo hasta que ha cumplido sus funciones de restauración», comenta Estivill a Verne.

    Así que ya sabes. No se trata de poderes ninja ni de una capacidad especial del dominio del sueño, sino del buen descanso del organismo hasta que esté en condiciones óptimas.

    André Suárez Paredes

    enero 16, 2019
    Artículos
    Psicología
  • Por qué la gente piensa que estás molesto al poner tu «cara normal»

    «Descuida, así es mi cara». Esta frase la he dicho miles veces para explicar que no ando enojado ni feliz en las reuniones sociales. Solo estoy en modo neutro, en un estado en el que mi rostro no expresa ninguna emoción, porque simplemente ando pensando en equis cosas.

    Quizá te ha pasado, y quizá también te hayas preguntado a qué se debe tanta curiosidad o prejuicio de la gente sobre nuestros rostros en estado neutro. ¿Será acaso que tenemos un rostro molesto por naturaleza? ¿O es que la gente tiene algo contra nosotros? Veamos la explicación más al detalle.

    Problemas de interpretación

    No es culpa de tu cara. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Journal of Social and Personal Relationships, algunas personas que crecieron con padres conflictivos tienen dificultades para interpretar los gestos intermedios, debido a la costumbre de aguardar por las señales que indicaban un próximo enfrentamiento.

    Según la psicóloga Alice Schermerhorn, autora de la investigación, «las interacciones neutrales podrían no ofrecer información suficiente, de modo que los niños no las evalúan y no aprenden a reconocerlas”.

    Otro hallazgo interesante de Schermerhorn fue comprobar cómo los menores interpretaban con la misma frecuencia los rostros felices y enojados en los gestos neutrales, dando cuenta de cierto condicionamiento del menor según los requerimientos de su interacción. Quienes buscaban una interacción benigna, por ejemplo, solían tener dificultades para reconocerla.

    Los rostros neutros -por decirlo de alguna manera- son tan difíciles de interpretar que la psique acude a las experiencias pasadas, dentro de un marco de estabilidad emocional, para descifrar un gesto determinado.

    A esto se suma un elemento más que condiciona dicha interpretación: la ansiedad o la depresión. «Es probable que quienes padecen trastornos de ansiedad identifiquen temor cuando no lo hay, [además de que pueden] clasificar erróneamente expresiones neutrales como si se trataran de enojo, temor o simplemente expresiones negativas en general”, señaló Abigail Marsh, directora del Laboratorio de Neurociencia Social y Afectiva de la Universidad de Georgetown, al New York Times.

    Veredicto final

    No hay de qué sentirse mal cuando nuestro rostro neutro sea confundido por enojo o fastidio. En realidad, esas interpretaciones son reveladoras al dar cuenta de la psique de cómo es la gente que nos rodea.

    ¿No sabes precisamente cómo es un rostro neutro? La siguiente imagen muestra varios rostros con diferentes gestos faciales. La columna de la izquierda son los rostros neutrales. Podrás notar cómo las cejas y los labios se posicionan formando dos líneas paralelas.

    Quién diría que podemos hallar más información de nosotros mismos en la incertidumbre de no poder identificar el rostro de los demás.

    rostro neutral psicologia
    Foto: Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos

    André Suárez Paredes

    enero 15, 2019
    Artículos
    Psicología
  • ¿Te desmayas al ver sangre? Aquí una explicación a esta fobia

    Hay muchas razones para no ser doctor, pero hay una en especial que siempre llama la atención en cualquier reunión con los amigos: no soportar ver la sangre.

    No me refiero con «soportar» a solo el asco de ver sangre ajena a chorros por doquier, sino al pánico que puede ocasionar la sustancia roja en quienes llegan al punto de desmayarse.

    ¿Será acaso un misterio de la ciencia o solo sensibilidad? Lo bueno es que la psicología ya tiene una respuesta para esto.

    Sangre al cerebro

    El especialista Christopher France, de la Universidad de Ohio, Estados Unidos, explica que los desmayos se deben a una especie de fobia a la sangre y las inyecciones. Usualmente, los pacientes que padecen de este temor evitan las asistencias médicas.

    Como suele suceder con toda fobia que ocasiona el desmayo, el sujeto que observa la sangre experimenta una disminución de la frecuencia cardíaca y presión arterial. Esto ocasiona una reducción del oxígeno al cerebro y, posteriormente, el desmayo en sí.

    Se desconoce por qué no todas las personas con esta fobia a la sangre no se desmayan, pero hay varias teorías que buscan explicar este fenómeno.

    Teorías de la fobia a la sangre

    Según France en la revista Popular Science, la psique hace que la bajada en la tensión arterial sea menor para minizar la pérdida de sangre en casos de heridas. También se baraja la idea de que el desmayo es un mecanismo de defensa, una reacción del instinto salvaje para hacer creer a la amenaza (predadores, por ejemplo) que estamos muertos.

    La fobia a la sangre y las inyecciones es complicada en casos de intervención médica, teniendo en cuenta las vacunas regulares que la población necesita para sobrevivir.

    De acuerdo con el estudio ‘Blood Injury and Injection Phobia: The Neglected One‘, de Anjum Ara Ab Latif Wani y Sajad Ahmad Bhat, entre un 3 y 4% padece de esta fobia.

    Foto: torange.biz. Bajo licencia de Creative Commons

    André Suárez Paredes

    enero 14, 2019
    Artículos
    Psicología
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Disculpa si te puse triste…

 

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