NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

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    No te muevas
    que sentirte
    lejos y la vez
    a mi lado
    me recuerda
    las mitades
    infinitas
    de nuestras
    distancias.

    No te calles,
    pequeñita,
    que así echada
    tus labios besan
    lo más cerca
    que estaremos
    del cielo.

    No dejes de hablar,
    no calles nunca,
    aunque sientas
    la angustia,
    aunque temas
    a tu curiosidad.

    Quizá no me creas,
    o sientas que
    no es verdad,
    lo agradable
    que es deshacerme
    en tus aires,
    marchitarme
    en tus ventanas,
    hallarme al verte.

    Quédate así,
    miremos el techo
    buscando figuras,
    constelaciones
    en la madera
    y lucecitas,
    darnos un tiempo
    para la locura
    y nuestras invenciones,
    tomarte de la mano
    cuando haya marea.

    Silencio…
    Quédate así…
    Que nos confundan,
    que los cuerpos
    parezcan abandonados
    y se sientan ajenos.

    Salgamos
    de nosotros,
    salgamos
    de los demás,
    salgamos
    siendo otros,
    salgamos
    al mar.

    André Suárez Paredes

    diciembre 24, 2018
    Artículos
    Amor
  • Descarga miles de pinturas en alta calidad de los mejores museos del mundo

    A veces queremos personalizar el dormitorio con las mejores obras de arte, pero sucede que no siempre encontramos lo que deseamos. ¿Pero qué tal si lo haces tú mismo? No me refiero a la chamba de dibujar un cuadro desde cero, sino a la dedicación de buscar la pintura en Internet, descargarla en alta calidad e imprimirla en algún sitio especializado.

    Nada del otro. Pero no te atrevas a buscar las obras en Internet, pues las páginas webs oficiales de los museos más importantes de Europa y Estados Unidos han abierto al público la descarga de sus pinturas maestras.

    Descargas en alta calidad

    Arranquemos con una entidad de nuestro continente. El Art Institute de Chicago abrió al público parte de su archivo en 2018. Puedes acceder a un total de 44 313 obras maestras en alta resolución bajo licencia de Creative Commons. Destacan obras como ‘La habitación’ de Vincent Van Gogh, ‘Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte’ de Georges Seurat y ‘Nenúfares’ de Claude Monet.

    Ahora vayamos a España y el Museo del Prado. Desde el 2015, el portal oficial de la institución abrió su catálogo con una colección de 16 297 imágenes listas para descargar. Podemos hallar ‘Las tres Gracias’ de Peter Paul Rubens, ‘Las meninas’ de Diego Velázquez y ‘Los fusilamientos’ de Francisco de Goya.

    El Rijksmuseum de Ámsterdam cuenta con un taller creativo virtual donde podrás descargar obras maestras, así como confeccionar souvenirs que podrás comprar vía Internet. ‘La ronda de noche’ de Rembrandt y ‘La lechera’ de Johannes Vermeer destacan entre las obras disponibles en la web.

    El Metropolitan Museum de Nueva York comparte desde 2017 más de 406 mil obras para el deleite del público. Ten en cuenta que puedes descargar aquellas obras que cuentan con un símbolo cuadrángular con las iniciales OA en su interior. Obras como ‘La gran ola de Kanagawa’ de Katsushika Hokusai, ‘La clase de danza’ de Edgar Degas y ‘El dolor de Telémaco’ de Angélica Kauffmann figuran entre las más atractivas.

    André Suárez Paredes

    diciembre 23, 2018
    Artículos
    Arte, Pintura
  • Responde a las preguntas incómodas de la cena de Navidad con estas estadísticas

    Compartir la mesa con los seres queridos por motivo de Navidad o Año Nuevo es una experiencia interesante y hasta emotiva, pero siempre hay cosas que ponen a uno contra el rincón. Nunca falta el tío metiche, la prima cucufata, la abuela chismosa… Hay que andar con cuidado, sobre todo si en la mesa se ventilan cosas innecesarias sobre nuestras vidas.

    Si bien las ideas pueden ser cuestionadas desde cualquier perspectiva, existe cierto respeto por las cifras. El 1 nunca dejará de ser 1 así seas conservador o liberal.

    Por lo tanto, siempre es bueno tener a la mano una serie de datos para enfrentar las incómodas preguntas en la mesa como, por ejemplo, «y los hijos, ¿para cuándo?». Prepárate para lo que se viene. Apunta las cifras que se vienen.

    Respuestas claras

    Los datos que compartiré a continuación fueron adaptadas a la realidad peruana, porque provienen del portal Verne. Se mantendrá la misma calidad de la respuesta, pero con cifras más cercanas a nuestro día a día para que destaques sin problemas.

    Tu abuela: “Y este niño aún soltero y viviendo solo…”.

    Tú: “Sí, y soy feliz, tengo una vida plena, como el 38.5% de los solteros en Perú, según el censo del INEI en 2017”.

    Tu tía la del pueblo: “¿No te vas a casar nunca?”.

    Tú: “En los últimos diez años, el registro de separados en Perú aumentó en 254 mil. Eso es algo como 70 divorcios por día. No gracias, ando bien con mis planes».

    Tu primo lejano al que invitan por compromiso: “Te vas a quedar para vestir santos”.

    Tú: “E igual me daría las gracias hasta el mismísimo Papa, porque solo el 10% de peruanos es fiel a la Iglesia, a pesar de que los católicos conforman el 76% de la sociedad. ¿Qué les digo, hipócritas?”.

    Tu madre: “Se te va a pasar el arroz. Yo a tu edad ya tenía dos hijos”.

    Tú: “No hay ninguna prisa. Existen 425 mil hogares nucleares sin hijos en todo el país. Además, la edad media del primer hijo sigue aumentando… Igual nunca me alcanza”.

    Tu tío el de la constructora: “Vivir de alquiler es perder el dinero”.

    Tú: “Estaría encantado de que si te he tocado en el amigo invisible me regales la fórmula mágica para comprarme una casa con un sueldo promedio en Lima Metropolitana de 1674 soles mensuales”.

    Tu prima la estable: “¿Otra vez has cambiado de trabajo?».

    Tú: “Sí, es la segunda vez desde que terminé la carrera. Un estudio de LinkedIn asegura que aún me quedan dos cambios de trabajo más tras la primera década de acabar la universidad”.

    André Suárez Paredes

    diciembre 22, 2018
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    Navidad
  • Cosas que odian los libreros de ti

    Seré sincero. Soy un tipo raro, más aún si es que visito una librería. Puedo pasarme mucho tiempo viendo cada cosa y sufriendo las ganas de comprarme todo sin advertir los días que faltan para fin de mes.

    Pero lo anterior no es precisamente lo que me hace un tipo raro, sino una peculiaridad: cuando encuentro un libro muy especial y es una de las pocas copias disponibles, lo escondo en alguna parte para evitar que sea comprado por alguien más. Hay veces que vuelvo al día siguiente o no vuelvo nunca, otras veces lo encuentro allí después de semanas… Sí, es extraño, pero bastante divertido.

    No sé si esta actividad fastidia a los trabajadores de las librerías que visito. A lo mucho es el trabajo de volver a colocar los libros que escondí en su sección original, pero creo que ellos pasan por cosas peores. Siempre puede ser peor.

    Las cosas que más odian los libreros

    Una interesante publicación de Verne revela qué cosas son las que enervan la sangre a los libreros. Lo que hicieron los chicos de esta web es crear un grupo de WhatsApp con 12 libreros para que cuenten sus insufribles experiencias.

    Ser librero parece el trabajo más tranquilo del mundo, pero el factor humano es tan maravilloso que puede hacer de cualquier paraíso en la Tierra un completo infierno. Quienes trabajan en atención al cliente deben experimentar eso todos los días.

    Veamos algunas de las más divertidas.

    «¿Puedes avisar a algún compañero QUE SEPA?”.

    «‘Disculpe, ¿quién de ustedes es el experto en antropología?’. Pues, a ver, no tenemos un experto en todos los campos del saber».

    «El ‘¿trabajas aquí?’ tiene una versión más perversa: ‘¿Eres de aquí?’ (se fían más si eres librero nativo)».

    «Lo peor: cuando has terminado de buscar todos los libros de la lista te preguntan: ‘Oye, ¿y cuánto valen?’. Se lo dices. ‘Uy que caros, me llevo solo uno’».

    «Vengo buscando un libro que tenías en el escaparate… Hace unos meses”.

    «Un clásico de la sección de bolsillo: los que no se creen que los libros de bolsillo tengan el mismo texto que la versión grande. ‘¿Pero aquí viene todo el libro aunque sea más pequeño?’».

    «¿Me das este libro? En la web dice que está».

    «He de decir que, en dos ocasiones, dos clientes diferentes me enseñaron fotos del WhatsApp. BORRADAS. A ver si yo era capaz de discernir en el manchurrón de colores qué libro les había recomendado su primo el de Antequera».

    «Cuando te preguntan ‘¿trabajas aquí?’ mientras atiendes a gente. Mientras colocas libros».

    André Suárez Paredes

    diciembre 21, 2018
    Artículos
    Libro
  • Los mejores libros de no ficción en 2018, según el New York Times

    El 2018 está por acabarse y la cuenta regresiva hasta el próximo año está cargado de listas sobre lo mejores de los últimos doce meses. Personalmente, odio estos ránkings, porque siento que cada quien tiene una idea de lo que fue lo mejor, lo malo y lo desastroso del 2018.

    Pero siempre cae bien tener una idea sobre cómo se han desarrollado las cosas, y mejor aún si compartimos -como es costumbre en ‘No hablemos de cosas tristes’- algunas recomendaciones sobre los mejores libros de este año.

    Lástima que no puedo colaborar en esta oportunidad, porque no suelo leer libros contemporáneos. Me gusta indagar en obras pasadas, preferiblemente en diarios y relatos no tan actuales. No soy de leer novelas, pero sí obras de no ficción cuya temática sea la guerra, historia del Siglo XX o política latinoamericana.

    Los mejores libros de no ficción

    Ante estas circunstancias, lo mejor es acudir a los hombros de gigantes para ver algo más allá en el horizonte. Entre las listas que observé en Internet, el portal New York Time tiene una compilación muy interesante que pasaré a compartir con su respectiva sinopsis oficial.

    Mujeres y poder: un manifiesto, de Mary Beard

    Mary Beard no es solo la clasicista más famosa a nivel internacional; es también una feminista comprometida y como tal se manifiesta asiduamente en las redes sociales. En este libro muestra, con ironía y sabiduría, cómo la historia ha tratado a las mujeres y personajes femeninos poderosos. Sus ejemplos van desde el mundo clásico hasta el día de hoy, desde Penélope, Medusa o Atenea hasta Theresa May y Hillary Clinton. Beard explora los fundamentos culturales de la misoginia, considerando la voz pública de las mujeres, nuestras suposiciones culturales sobre la relación de las mujeres con el poder y cuánto se resisten las mujeres poderosas a ser sometidas a un patrón masculino.

    Con reflexiones personales sobre sus propias experiencias de sexismo y agresión de género que ha soportado en las redes sociales, la autora pregunta: si no se percibe que las mujeres están dentro de las estructuras del poder, ¿no es necesario redefinir el poder?

    Guerras del interior, de Joseph Zárate

    Luego de volver a sus raíces asháninkas, Edwin Chota combate la tala ilegal en la comunidad amazónica de Saweto hasta que unos traficantes de madera lo asesinan a balazos. Máxima Acuña, agricultora y pastora de los Andes de Cajamarca, se resiste a abandonar la que considera su propiedad pese a la presencia del proyecto minero Conga, que busca extraer oro en los mismos linderos. Osman Cuñachí, de once años, aparece bañado en petróleo en una foto que recorre el mundo y da cuenta del derrame que contaminó la comunidad de Nazareth y el río donde los awajún nadaban y pescaban.

    Escritas con rigor periodístico y pulso literario, estas crónicas de Joseph Zárate -galardonadas con el Premio Ortega y Gasset 2016 y el Premio Gabriel García Márquez 2018- no solo buscan denunciar las guerras sociales, económicas, políticas y ambientales que explotan en el interior del Perú. También iluminan las guerras personales, psicológicas y emocionales de hombres y mujeres que, por distintas circunstancias, deciden defender y conservar sus tierras, costumbres e identidades. ¿Qué somos capaces de hacer -como individuos, como sociedad- en nombre de aquello que llamamos «progreso»?

    El dolor de los demás, de Miguel Ángel Hernández

    En la Nochebuena de 1995, el mejor amigo de Miguel Ángel Hernández asesinó a su hermana y se quitó la vida saltando por un barranco. Ocurrió en un pequeño caserío de la huerta de Murcia. Nadie supo nunca el porqué. La investigación se cerró y el crimen quedó para siempre en el olvido. Veinte años después, cuando las heridas parecen haber dejado de sangrar y el duelo se ha consumado, el escritor decide regresar a la huerta y, metiéndose en la piel de un detective, intenta reconstruir aquella noche trágica que marcó el fin de su adolescencia. Pero viajar en el tiempo es siempre alterar el pasado, y la investigación despertará unos fantasmas que creía haber dejado atrás: la infancia marcada por la Iglesia, el pecado y la culpa; la presencia constante de la enfermedad y la muerte; el universo opresivo y cerrado del que un día consiguió salir. Y con ellos emergerá también la experiencia de una nostalgia contradictoria: la memoria de una felicidad velada, el reencuentro con un origen injustamente sepultado.

    38 estrellas, de Josefina Licitra

    El 30 de julio de 1971, treinta y ocho presas políticas se escaparon de un penal de Montevideo en el marco de una acción conocida internamente como Operación Estrella. Casi todas eran militantes tupamaras que no superaban los veinticinco años de edad. Y cada una de ellas ayudó a conformar, con esa fuga, un hito internacional que terminaría cayendo en un olvido injusto.

    Luego de una larga documentación y de varias entrevistas a muchas de sus protagonistas –entre ellas Lucía Topolansky, compañera de Pepe Mujica– Josefina Licitra logra reconstruir los pormenores de un evento carcelario y político que tiene los condimentos necesarios para transformarse, antes que nada, en un relato policial extraordinario.

    Josefina Licitra es una de las más brillantes escritoras de América Latina. Maneja la crónica con maestría. Su fama es avalada por los premios que recibió, por los alumnos a los que instruyó y, por sobre todas las cosas, por los lectores a los que cautivó. En 38 estrellas no solo investigó con destreza notable una historia cinematográfica sino que además escribió, tal vez, su texto más potente, con la elegancia y la calidez de siempre.

    Ordesa, de Manuel Vilas

    Escrito a ratos desde el desgarro, y siempre desde la emoción, este libro es la crónica íntima de la España de las últimas décadas, pero también una narración sobre todo aquello que nos recuerda que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacerlo posible, cuando casi todos los lazos que nos unían a los demás han desaparecido o los hemos roto. Y sobrevivimos.

    Buscando Mercy Street: el reencuentro con mi madre, de Linda Gray Sexton

    Universalmente aclamadas por la crítica, las memorias de Linda Gray Sexton son un relato honesto e implacable del amor angustioso y feroz que unió a una mujer brillante y difícil con la hija que dejó atrás. Linda Sexton tenía veintiún años cuando su madre se suicidó. Ahora mira atrás, recuerda e intenta reconciliarse con la vida de aquella. Porque la vida con Anne era una mezcla salvaje de depresión suicida y felicidad maníaca, conducta inapropiada y viajes de medianoche a la sala psiquiátrica. Anne enseñó a Linda cómo escribir, cómo mirar y cómo imaginar. Solo Linda podía escribir un libro que capturara de manera tan vívida los detalles más íntimos y las emociones más profundas de su vida conjunta. Buscando Mercy Street habla a todos los que conocen el dolor de la infancia imperfecta. Linda Gray Sexton, nacida en 1953, es hija de la poeta Anne Sexton, ganadora del Premio Pulitzer en 1967. Además de estas memorias, ha editado algunas obras póstumas de su madre y ha publicado también cuatro novelas propias: Rituals (1983), Points of Light (1988), Mirror Images (1990) y Private Acts (1993).

    La luna. Símbolo de transformación, de Jules Cashford

    Hasta que la filosofía y, posteriormente, la ciencia se convirtieron en las disciplinas que hoy conocemos, los mitos eran el medio principal con el que las sociedades humanas explicaban su experiencia anímica y los grandes misterios de la vida. Sus poéticas imágenes y relatos protagonizados por dioses, diosas, animales o cuerpos celestes, como la Luna o el Sol, simbolizaban ideas complejas que formaban los pilares sobre los que se asentaba el conocimiento del mundo. Desde la Ilustración, se ha dado por sentado que son formas de pensamiento caducas, pertenecientes a un pasado remoto, a las que la ciencia y la filosofía modernas deben asignar un carácter meramente poético y narrativo. Pero nada más lejos de la verdad, pues la obra de Jung, Campbell, Eliade o Barfield, entre otros muchos autores, ha evidenciado que las imágenes míticas, si son entendidas en su verdadero significado psicológico y especulativo, nunca están ausentes de cualquier pretensión de comprender el universo del alma humana. Este libro es un desarrollo de la larga y fascinante historia de los mitos y los símbolos que, desde el Paleolítico hasta nuestros días, tienen como protagonista a la Luna. Apoyándose en 220 ilustraciones, nos habla eruditamente, desde el punto de vista de la imaginación, sobre las imágenes poéticas que nuestro satélite ha generado en la consciencia humana.

    21 lecciones para el siglo XXI, de Yuval Noah Harari

    ¿Cómo podemos protegernos de las guerras nucleares, los cataclismos ecológicos o las tecnologías disruptivas? ¿Qué podemos hacer contra la propagación de la posverdad o la amenaza del terrorismo? ¿Qué debemos enseñar a nuestros hijos?

    Con la misma prosa inteligente, fresca y provocadora, Harari vuelve a librerías con un nuevo título, 21 lecciones para el siglo XXI, en el que examina algunas de las cuestiones más urgentes de nuestro presente. El hilo dorado que recorre este estimulante nuevo libro es el desafío de mantener nuestro enfoque colectivo e individual frente al constante y desorientador cambio que estamos viviendo.

    El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México, de Juan Villoro

    Convencido de que quizá la Ciudad de México no sea la región más aconsejable para vivir, pero también de que es tan intrincada y apasionante que resulta imposible abandonarla, Juan Villoro propone este libro escrito desde la devoción del urbanita recalcitrante y maravillado que se despliega como un rompecabezas infinito: los atajos viales, el cine de luchadores, los héroes nacionales, el comercio tepiteño, la tramitología gubernamental, el enigma de las vulcanizadoras, las incontables multitudes, la ingesta de chile, los templos ancestrales. El autor también narra ciertos pasajes autobiográficos, como el último paseo con su abuela o el recuerdo de la colonia de casas abandonadas donde creció.

    El asesino tímido, de Clara Usón

    El asesino tímido es una novela ambientada en la España de la Transición que cuenta una historia basada en el oscuro episodio de la muerte de Sandra Mozarovski, actriz del cine del destape, que supuestamente se suicidó. Hija de un diplomático ruso y relacionada con las más altas esferas, su caso nunca llegó a esclarecerse y conmocionó a la sociedad española de los años setenta. Este dramático episodio le sirve a la narradora para dar cuenta de su propia juventud desenfrenada durante los años ochenta, de la compleja relación con su madre y de la vida de tres personajes inesperados: Camus, Wittgenstein y Pavese.

    Las grandes cuestiones filosóficas resuenan en una trama llena de intriga que nos habla del sentido de la vida, de las esperanzas ciegas de la juventud y del relato que construimos como forma de supervivencia, a través de dos jóvenes convencidas de que el futuro les pertenece.

    En esta conmovedora novela, Clara Usón, una de las escritoras de mayor prestigio literario en la actualidad, lleva a un punto de perfección y de madurez creativa extraordinaria los elementos presentes en toda su obra: la mezcla de tragedia y comedia, de ironía y ternura, la documentación de una historia real entrelazada con la ficción pura, y una escritura erudita e impecable con un tono desenfadado y un ritmo muy ágil.

    André Suárez Paredes

    diciembre 20, 2018
    Artículos
    Libro, Literatura
  • Donde duermen las gaviotas

    Respira sobre mí
    hasta que la piel
    se desgarre
    y con el sol
    se transforme
    en ceniza,
    en una extensa
    e infinita
    para así meterme
    entre tus uñas,
    en tus pies descalzos,
    detrás de las orejas
    y en la comisura
    de tus labios.
    Sentir que de un soplo
    me desprendo
    hacia la nada:
    el deseo de no sentir,
    que lo único que me ata
    a nuestro laberinto
    son las ideas temerarias,
    la consciencia de mi cuerpo
    a la que nadie puede herir.
    Extender mis cenizas
    donde no termina
    el viento,
    abandonarme
    entre las piedras,
    oscurecer un poco el sol,
    revolotear en el vuelo
    de las mariposas,
    dejarme caer sobre
    las hojas del otoño,
    confundirme con la arena,
    perderme en el polvo…
    Estar en todas partes
    y a la vez
    en ningún lado,
    dejarme caer
    rendido en el
    universo de las
    pequeñas cosas…
    Que nadie más
    me vea de noche,
    escondido
    donde duermen
    las gaviotas.

    André Suárez Paredes

    diciembre 19, 2018
    Artículos
    Poema
  • Palabras improvisadas de una canción triste

    Qué palabras
    más dulces
    son las que
    cuestan creer,
    las que
    duelen hasta
    la mierda,
    las que
    uno cree
    por deseo…
    Solo no las
    digas más,
    no cites
    lo que por
    etiqueta
    crees que
    vale mi existencia,
    no me digas
    que estoy lejos,
    que no te alcancé
    en las estrellas
    cuando juego
    con mis manos
    con las luces
    pobres y pantanosas
    de las luciérnagas.
    Solo no me digas
    que no sufra,
    que no respire,
    que no siga…
    Que no me insistas
    con tu certeza,
    no arrimes
    a mi lado
    la esperanza,
    no la quiero
    de vuelta,
    la quiero
    asesinada…
    Verla en
    otras maravillas,
    sentir sus raíces
    sin que me toquen,
    apreciarla
    y existir nunca,
    ser el espacio
    hueco y profundo
    de tus
    impresiones:
    de lo que
    crees que soy
    o podré ser.
    Solo no me hables
    de magia
    que no te encanta,
    de mis nubes
    que no cubren
    tu cielo,
    de mis estrellas
    que no quieres
    que te vean dormir…
    Pues que te pienso
    hecho un cobarde,
    que existo
    a través del resto,
    que mi historia
    es la historia
    todos y de nadie
    que no sea yo…
    Que me recuerdes
    nunca por
    lo que fui…
    Recuérdame
    en la desesperación
    de cuando más
    me necesiten
    ya no esté allí.

    André Suárez Paredes

    diciembre 18, 2018
    Artículos
    Poema
  • Siete cosas extrañas del sexo que quizá desconocías

    Hay cosas interesantes del sexo que escapan a la cama. Si echamos un vistazo al pasado, notaremos que algunas cosas del sexo han tenido relevancia para la historia universal. Suena increíble, pero sucede que la intimidad es un campo tan complejo que se escapa la simple experiencia de dos o más personas hasta convertirse en un elemento cultural.

    Me quedé pensando en esta idea mientras revisaba una interesante listas de las extrañas verdades sexuales, publicado por el portal Huffington Post. Veamos algunas de ellas.

    Cosas extrañas del sexo

    • ¿Dónde quedó la concentración? Sabías que en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la organización distribuyó a los deportistas 150 mil condones gratis para un total de 17 días. Eso significa 15 condones por cabeza. Sí que se lo tomaron en serio.
    • Sí se puede morir a falta de sexo. Obviamente no aplica en los humanos, pero sí en los hurones. Las hembras pierden la vida tras un año sin contacto sexual.
    • Un dato para los informáticos. Un espermatozoide contiene 37.5 MB de información de ADN. Si llevamos esta proporción a una eyaculación regular, obtendremos algo de 15 875 GB, la misma capacidad de 62 Mac Book Pro.
    • Tener sexo es un avión se vuelto un cliché -incluso un reto- para las parejas más osadas. Al menos 1 en 50 personas asegura haber tenido esta clase de encontrón.
    • Hay veces que somos culpables de nuestro propio ingenio. El fundador de la página de citas match.com, Gary Kremen, perdió a su pareja por un hombre que conoció en match.com. Cosas de la vida.
    • ¿Andas con la nariz tapada? Sucede que tener relaciones con frecuencia mejora la respiración hasta el punto de ser un antihistamínico natural.
    • Qué mejor solución para el estrés. Expertos aseguran que el sexo es un tranquilizante 10 veces más efectivos que el Valium. Si andas con la cafeína, ya sabes qué hacer.

    Foto: Flickr – Jean KOULEV. Bajo licencia de Creative Commons

    André Suárez Paredes

    diciembre 17, 2018
    Artículos
    Sexo, Sexualidad
  • Lo que nadie se imagina 35

    Una noche volví a casa y me encontré con mi padre en la cocina. Estaba fumando un cigarrillo. Se le veía tranquilo. Me senté a su lado en la mesa sin atreverme a verle los ojos. No sabía qué decirle, incluso después de 17 años que no lo veía, desde que juró nunca más volver a esta casa.

    «Tienes algo… Esa cara de cojudo no la tiene cualquiera», me preguntó antes de que pusiera mis dos manos sobre la mesa.

    Lo miré extrañado. Tomé un largo respiro para contestarle, pero él se adelantó.

    «Estás enamorado, ¿verdad?», arremetió.

    Ahora sí que no entendía. Moví la cabeza negando sus suposiciones, porque la situación se me hacía incomprensible. No me podía hablar de esa manera, como si nada, como si el cinismo fuese suficiente para limar asperezas tras casi dos décadas de ausencia… Pero aún así, aún con esas, tuvo razón. Dio con la diana.

    «Tú qué sabes», traté de cerrarme, de mostrar algo de rudeza.

    Mi padre me miró con el mismo rostro como si viese a quien vende la Plaza de Armas a 20 soles y apagó su cigarrillo en el cenicero.

    «Sé algunas cosas. ¿Una chica verdad?», sacó otro cigarrillo de la cajetilla y se tomó la paciencia de encenderlo con los cerillos. «Me lo imaginé».

    Quise detener su discurso. Sentía en lo más profundo del corazón que la conversación debía ir por otro rumbo, pero no sabía cuál exactamente. Siempre pensamos así, que las cosas deberían tomar otro orden, pero nunca desarrollamos cuál. Ante el enojo, la impotencia y la rabia… No tenía nada para decir. Lo miré y no quise interrumpirlo finalmente, porque quizá así él quiere ser recordado, así quiere proyectar su imagen hacia mí, darme su verdad.

    Me callé y atendí todas sus palabras. Mejor eso a hacer el ridículo con escenas que -desde pequeño creí- que merezco. Pero no las merezco. Merezco la verdad y la evasión a esas cuestiones urgentes que tienen tantos hijos abandonados es parte de ella.

    «Primero quita esa cara de cojudo impresionante. Algo me dice que tanto te gusta la chica esta que ya eres fiel sin estar con ella, ¿verdad?», preguntó justo antes de atorarse con el humo.

    Me limité a verlo a los ojos. Quería saber si es capaz de descifrarme. Mierda que lo logró.

    «Temo que sí. No te habré visto buen tiempo, pero idiota no soy. Lo que debes saber primero es si la chica esta es solo un buen polvo o el amor de tu vida», lo dijo acomodando la silla y acercándose a mi rostro. «Hay una manera de saberlo».

    Mi padre deja el cigarrillo a la mitad. Toma una posición seria. No imagino lo que dirá. Nunca tuve esta conversación tan íntima sobre las mujeres con un padre, porque nunca lo tuve en esa edad crítica donde todos hablan de chicas y uno no tiene ni puta idea. Quizá lo que diga ahora sea el resultado de una reflexión profunda sobre el amor, especialmente viniendo de un hombre cuyo divorcio ha sido un estigma para el resto de su vida. Quizá, si tan solo quizá… Me hubiese equivocado.

    «¿Te masturbas pensando en ella?», preguntó sin asco. «Si no lo haces, es porque hay algo más, algo más que las tetas y el culo. Puede que sea amor y no te masturbes pensando en ella, porque es un acto medio sucio, medio indigno, para alguien tan especial. Si no lo puedes hacer, es porque hay algo más que te gusta y no quieres meterla en el mismo saco donde están las demás mujeres que te has pajeado. ¡Algo más que el placer de la carne! Anda, ve al baño y prueba. Yo espero. No quiero irme sabiendo que te dejé siendo un cojudo por 17 años más».

    Mi padre volvió a coger su cigarrillo y con un movimiento de ojos me ordenó a que vaya al baño. Lo miré sorprendido, con cara de qué mierda estamos hablando, pero él insistió con sus gestos faciales que debía hacerlo. Seguí su payasada y me fui al baño. Obvio que no me toqué, solo me senté en el inodoro a pensar lo que estaba sucediendo.

    Salí sin pensar mucho. No tenía cabeza sobre lo que estaba sucediendo. Regreso a la cocina. Él ya no estaba allí.

    Su cigarrillo aún seguía encendido sobre el cenicero, así que salí a la puerta principal para ver si llegaba a verlo en alguna esquina. No había rastro de él.

    Después de esa noche, nunca más apareció. Para esta fecha, en la que recuerdo nuestro última conversación, probablemente esté muerto, pues tendría algo más de 75 años. Nunca supe su edad exacta, tampoco me interesó.

    Nunca más lo volví a ver, así como nunca pude masturbarme pensando en aquella chica que me puso la cara de cojudo ante mi padre. Obviamente, nunca iba a poder, porque ella es ahora mi esposa, el amor de mi vida.

    Siempre pienso en esa anécdota, nunca se lo conté a mi mujer y menos lo hablaré con mi hijo que nacerá en un par de meses. Quiero pensar que esa ausencia por tantos años justifica tan memorable encuentro, más allá de lo que uno cree merecer o exigir a los padres ausentes. Quizá fue necesaria esa separación para ahora recordarlo así para siempre: como un loco de mierda que antes de desaparecer de mi vida supo -como si me conociera desde siempre- que estuve enamorado.

    André Suárez Paredes

    diciembre 16, 2018
    Artículos
    Ficción, Lo que nadie se imagina
  • Las dedicatorias de libros más simples y brillantes

    La dedicación de libros es un acto muy noble. Siempre he pensado que dicha práctica es lo más sagrado que uno puede hacer, debido a que se trata del esfuerzo de varios días y una paciencia increíble. Se regala tiempo, cariño y tenacidad.

    Solo que hay autores que se toman este gran esfuerzo con algo más de humor -quizá sinceridad- y han pasado a la historia por sus dedicatorias más originales en el mundo de la literatura. Veamos algunos ejemplos que son dignos de mención.

    Las dedicatorias de libros más brillantes

    La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski
    «Esto no es para ti».

    Austenland, de Shannon Hale
    «Para Colin Firth, eres un gran tipo, pero estoy casada, así que creo que deberíamos ser solo amigos”.

    An Introduction To Algebraic Topology, de Joseph J. Rotman
    “A mi esposa Marganit, y a mis hijos Ella Rose y Daniel Adams, sin los cuales habría podido acabar este libro dos años antes”.

    Corazón de tinta, de Cornelia Funke
    «Para Anna, que abandonó El Señor de los Anillos para leer este libro. (¿Qué más se puede pedir a una hija?). Y para Elinor, que me prestó su nombre, a pesar de que no lo necesitaba, para una reina elfa».

    Psychos: A White Girl Problems Book, de Babe Walker
    «Dedicado a la persona más fuerte que conozco: yo».

    Vida de este chico, de Tobias Wolff
    «Mi primer padrastro solía decir que con lo que no sé se podría llenar un libro. Aquí está».

    El manto y la corona, de Rubén Bonifaz Nuño
    * Poemario a un amor no correspondido
    «Aquí debería estar tu nombre».

    El castillo ambulante, de Diana Wynne Jones
    «La idea para este libro me fue sugerida por un niño en un colegio que había ido a visitar, quien me pidió que escribiera un libro llamado El castillo ambulante. Escribí su nombre, y lo guardé en un lugar tan seguro que no he sido capaz de encontrarlo. Me gustaría darle las gracias».

    Ella, Drácula, de Javier García Sánchez
    «A Susana, que supo rebatirme, una tras otra, las cinco razones de peso que le expuse para no escribir jamás la novela».

    Las noches salvajes, de Cyrill Collard
    *El autor sufría de sida y falleció poco después.
    «A mis hijos que, sin duda, jamás nacerán».

    Diary of a Mad Diva, de Joan Rivers
    «Este libro está dedicado a Kanye West, porque él nunca lo leerá».

    No Way Back, de Matthew Klein
    «Para mamá (solo pasa las escenas sexuales, por favor)».

    The Invisible Hook: The Hidden Economics Of Pirates, de Peter Leeson
    «Ania, te amo; ¿te casarías conmigo?»

    Chelsea Chelsea Bang Bang, de Chelsea Handler
    «A mis hermanos y hermanas… Qué tal manojo de idiotas».

    The House of Hades, de Rick Riordan
    «A mis maravillosos lectores: perdón por el último cliff-hanger. Bueno, no, realmente no. HAHAHAHA. Pero en serio, los amo chicos».

    Perv: The Sexual Deviant in All of Us, de Jesse Bering
    «Para ti, pervertido, tú».

    Makbara, de Juan Guytisolo
    «A quienes me inspiraron y no lo leerán».

    Cómo dedicar un libro

    Interesantes, ¿verdad? Pero qué tal si ahora eres tú quien terminó una obra y no sabes cómo empezar tu dedicatoria. Increíblemente, algo tan sencillo que puede nacer del corazón tiene un procedimiento determinado. Si es que eres de los que prefieren tener una guía de todo, el portal Erase una vez tiene una serie de pasos para redactar la dedicación de un libro.

    1. Elige al destinatario. Ten en cuenta a la persona que te inspiró o que estuvo a tu lado durante todo el proyecto. No necesariamente tienen que ser personas. Hay personas que han dedicado sus obras a perros, gatos y demás animales domésticos.
    2. Ahora piensa en el motivo. ¿Por qué el destinatario merece mi reconocimiento en la obra?
    3. Darle forma a tu mensaje. Ya que tienes ambos conceptos, deberás dar un poco de personalidad a tu mensaje con alguna frase sencilla y directa.

    André Suárez Paredes

    diciembre 15, 2018
    Artículos
    Libro, Literatura
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Disculpa si te puse triste…

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