NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

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  • Describiendo los celos en la bisexualidad

    Los celos, según la Real Academia Española, son los intereses extremados y activos que alguien siente por una causa o por una persona. También refiere a la sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra. En otras palabras, podría decirse que los celos son una extensión de la inseguridad como pareja y necesidad, en parte, de ser el centro de un amor supuestamente correspondido. A la larga el titubeo emocional forma parte de una personalidad controladora no satisfecha con la inestabilidad del resto.

    Lo normal siendo hombre es que sientas celos por tu pareja mujer y viceversa. Sin embargo, te has preguntado cómo hacen los bisexuales respecto al tema. Al tener una pareja bisexual existen dos géneros que pueden atraer la atención de la persona como para cambiar sus preferencias amatorias. Como expliqué antes sobre la supuesta estabilidad de las parejas, estar con un@ bisexual aumentaría por dos las posibilidades de que esa persona se enamore de otra.

    Obviamente toda la cuestión pasa por la confianza. Esta publicación no trata de ser «bifóbica» (¿Existe la palabra?), sino una consulta sincera sobre cómo serían las cosas ante mi desconocimiento.

    André Suárez Paredes

    diciembre 2, 2012
    Artículos
    Relaciones de pareja
  • Por cumplir una promesa de hace cuatro años

    Hace unos días escribí que la vida es como una película y en estos días siento que me ganaré un Oscar.

    Pocos saben de mi futuro viaje a Santiago de Chile. Además de hacer turismo por la capital sureña, el motivo principal de mi visita es una promesa de hace cuatro años. La historia comenzó cuando tenía mi primer blog en el 2008 y una muchachita chilena llamada Paula Alejandra Mena me escribió muy interesada en mis publicaciones. Luego nos contactamos por Facebook y el tiempo hizo lo suyo: nos conocimos cada vez más compartiendo experiencias sobre la vida, el amor y las pasiones. Recuerdo, incluso, que le decía para salir a Miraflores para tomarnos un café imaginando que vive cerca. Ella respondía que se iba a demorar un poco en llegar, pero le contestaba que esperaría sin enojarme siquiera.

    Solíamos lamentarnos de la distancia y quejarnos sobre qué hicimos mal para no haber nacido en la misma patria, así que para aliviarnos la molestia prometimos visitarnos en un futuro. Ahora pasa que ese futuro es hoy luego de tiempo de haber conversado frente a un computador. Siento muchas ansias, pero me tranquiliza saber que el viaje me satisfará por continuar una historia que comenzó hace cuatro años. Como le dije a Paula, esto no ocurre todos los días ni a todas las personas de este mundo. Seremos la envidia, pensamos, para los conformistas del planeta.

    El viaje lo tomé en la primera oportunidad que tuve, porque la vida realmente es corta. Creo que esta es la primera vez que cumplo una promesa de tan larga data; claro, porque nunca fui astronauta como le dije a mi madre cuando era un niñito.

    La moraleja es que somos directores de nuestra película para manipular los escenarios en donde brillaremos al actuar, espacios que resultan únicos y poco cotidianos si es que tenemos la voluntad de cambiar nuestras historias, nuestras vidas y las experiencias del resto.

    André Suárez Paredes

    diciembre 1, 2012
    Artículos
    Chile
  • ¿Cómo saber cuándo estás enamorad@?

    Cada persona tiene la manera de saber cuándo está enamorada. Nunca falta el tartamudo, el que suda por las manos, el que aparenta sentir nada especial, el que piensa todo el día, el que se fija cada minuto si está conectad@ en Facebook o quien siente mariposas en el estómago. En resumen, existen infinitas maneras de abordar el tema.

    Si reflexionamos un poco más, notamos que nuestra forma de identificar el amor cambia con el tiempo y no necesariamente para mejor. Las malas experiencias, por ejemplo, mellan en nuestra experiencia para ser más cautos y desconfiados. Este cambio de actitud responde a un sentido de supervivencia emocional, algo sumamente instintivo.

    En este punto, luego de reconocer que no somos los mismos de hace años, me pregunto cómo habrá sido el amor cuando éramos niños, exactamente qué sentíamos. Creo que en esa etapa experimentamos el amor más puro de nuestras vidas, porque no considerábamos distractores como el buen sexo o la figura femenina. «Recuerdo que a esa niña yo la amaba, pero no pensaba en nada perverso. Tan solo era feliz jugando con ella o estando cerca», especificó un amigo sobre el tema.

    Sentirse como un niño al divisar el amor es un referente que vale la pena considerar, porque entregamos cariño sin miedo a las malas experiencias anteriormente vividas. Por su puesto, esta idea supone un compromiso con la pareja para llevar adelante un proyecto de felicidad basado en el regreso a la inocencia.

    André Suárez Paredes

    noviembre 30, 2012
    Artículos
    Facebook, Felicidad, Infancia
  • El depresivo problema del ‘visto’ en Facebook

    Las redes sociales cada vez más tratan de imitar las relaciones personales como en la vida real, tanto que pueden llegar a sugestionarnos sobre si realmente se está o no conversando con alguien.

    Suele pasar, por ejemplo, que iniciamos una conversación en Facebook diciendo «Hola, ¿cómo estás?» como si fuese un encuentro en la calle. Peor aún, hay distintos «Hola» dependiendo de la cantidad de letras «a» tenga. Un «Holaaaaaaaa» es mucho más comprometedor que un «Ola» (sic) a secas. Incluso, cuando eso pasa, uno se imagina a esa persona diciendo la palabra como para entender mejor su ánimo de saludar. Los estudiosos llamaron a este fenómeno ‘netiquettes’, que hace referencia a un conjunto de normas y conductas socialmente aceptadas en el mundo digital.

    Algo que mejora (o empeora, a mi parecer) el realismo en las relaciones personales en el mundo digital es el «visto» de Facebook. Sería interesante saber cuántas depresiones a nivel mundial puede generar el sencillo mecanismo cuando escribes una frase y ves que el mensaje se observó, pero no hay respuesta. La espera es agobiante, porque pueden ocurrir miles de circunstancias, desde que la conexión a Internet es lenta o simplemente que no resultas interesante. Peor es cuando el mensaje es enviado y no sale el «visto» por un buen tiempo, entonces se imagina que la otra persona no da clic al aviso para evitar una respuesta inmediata.

    Uno siente como si estuviera hablando por las puras, como si tus palabras importaran un comino frente a los demás contactos de la persona con quien te comunicas. Aplicando mi extraña regla del número perfecto para no ser stalker, suelo esperar cinco minutos luego de un mensaje visto sin respuesta para volver a agregar algo y llamar la atención nuevamente. El truco está en que cada mensaje aún no leído reproduce un sonido al computador de la otra persona.

    Me pregunto cuál será la realidad máxima que podría alcanzar las redes sociales sobre las relaciones personales. Creo que la situación es parecida al futuro de los videojuegos, porque cada vez las empresas mejoran la resolución de cada consola con la meta de llegar a una apreciación similar a la vida real.

    Lo malo de Facebook es creer que se tiene a todos los contactos muy «cerca». Lastimosamente, citando nuevamente a Martin Heidegger, «¿qué es la cercanía cuando, pese a la reducción de los más largos trechos a las más cortas distancias, sigue estando ausente?». La cercanía, señores, en Facebook no es un mensaje instantáneo en espera de una respuesta, sino una oportunidad para conversar posteriormente en la vida real.

    André Suárez Paredes

    noviembre 29, 2012
    Artículos
    Facebook, Martín Heidegger, Nettiquet, Redes sociales, Stalker, Tecnología
  • The Amazing Camilo ‘Relámpago’ Suárez

    A veces me pregunto si los hospitales realmente sirven para curar a la gente en todos los sentidos de la palabra. Antes de que internaran a mi abuelito Camilo Suárez por cálculos, realmente la pasaba muy bien. Caminaba como de costumbre y tenía una vida sumamente saludable para sus 85 años. Lástima de que luego de la maldita intervención quirúrgica su anciano cuerpo no pudo recuperarse rápidamente de las coseduras intestinales, por lo que padeció de hemorragia interna. El cáncer que padecía tiempo atrás empeoró pese a su fuerza aguerrida y ahora descansa como quien espera a una vieja compañera llamada muerte.

    Estos días no dejo de preguntarme si más vale tener una larga vida sentenciado a una camilla o gozar cada segundo temiendo a no despertar mañana. Pese a que no pueda hablar mucho, él aún se aferra la vida convencido que saldrá caminando del nosocomio sin importar los informes médicos, que prácticamente sentencian su destino. Lo más duro fue ver su sonrisa con la expectativa de pasar juntos Navidad, mientras tiende su mano a la mujer de su vida, quien lo besa con una actitud estoica a la muerte.

    Los abuelos son como bebés grandes, porque redescubren el mundo como si nacieran nuevamente en algún año de su vida. Cómo olvidar cuando le re-explicaba cómo funcionaba el nuevo televisor de la casa para que termine viendo, pese a los cientos de canales en cable, ‘Bonanza’ en el canal 5. O cuando se escandalizaba por los villanos de su western favorito y lo comentaba con mi abuela como si fueran un par de niños maravillados ante la imagen en movimiento.

    A diferencia de la repentina partida de mi buena amiga y colega Lorena Chauca, me tranquiliza saber que mi abuelo tuvo una vida completa: fue pastor de rebaño en Arequipa, ciclista, bombero, canchancanista y obrero en una fábrica alemana en Lima. Incluso, me contó cuando era un niño que conoció al famoso ladrón ‘Tatán’ en el Callao o cuando sus colegas peleadores le decían ‘Relámpago’ por sus osadías en el ring. «Eso explica por qué eres calvo, pues te jalaban el cabello como en la WWE», le decía entre risas.

    Reza un viejo chiste que los padres son como Superman cuando tienes cinco años. A los diez, ya el viejo es Batman. Pasando los veinte, se transforma en Robin y luego de los 25 calendarios es la Mujer Maravilla, porque es más ‘hembrita’. Eso respecta a los padres, pero los abuelos, en especial mi abuelo, nunca dejó de ser Jor-El. Es decir, el ‘man’ de los ‘manes’.

    André Suárez Paredes

    noviembre 28, 2012
    Artículos
    Batman, Camilo Suárez, Hospitales, Jor-El, Lorena Chauca, Navidad, Robin, Salud, Superman
  • Nunca debes dedicar una canción

    Muchos juran ser románticos por dedicar canciones. Particularmente, pienso que es la salida más fácil y ordinaria para expresar lo que sientes, porque no se puede circunscribir las sensaciones en una canción compuesta por un sujeto que para nada te conoce. Si se sabe cantar, bueno, vale la pena dedicar una canción en el karaoke, pues se trata de una interpretación que ha requerido de un talento propio.

    Una obra de arte, así como las canciones, guardan una esencia única que proviene del mundo del autor. Dicha esencia no es transferible y menos compartida como una experiencia universal. El amor y la tristeza que sentimos al escuchar un tema necesariamente no es el mismo que el compositor quiso expresar, sino que así lo interpretamos bajo nuestras sensibilidades. Prácticamente, al dedicar una canción estamos copiando esa esencia única para ‘piratearla’ y entregársela a otra persona con la etiqueta ‘esto siento por ti’. Nada más ridículo.

    Si algo debes dedicar a tu chic@, que nazca de ti mismo, que sea tu obra original, pues en ella se guarda la esencia de nuestras intenciones. Aunque no sepas dibujar bien, por ejemplo, no existen formas ni líneas para expresar aquella sensación que nos hace sentir vivos. Tan solo mira los cuadros más caros en el mundo del arte y verás que no se necesita de mucha ciencia. El secreto, no temer al ridículo cuando se trata de plasmar nuestro universo en obras inspiradas por la pasión.

    André Suárez Paredes

    noviembre 27, 2012
    Artículos
    Arte, Ciencia, Dedicatorias, Karaoke, Música, Pintura, Psicología
  • Glosario de sentimientos según la Real Academia Española

    A veces no sabemos describir los sentimientos, como, por ejemplo, las diferencias entre tristeza, pena y lástima. Además de una reflexión filosófica sobre estas sensaciones, creo que la solución más rápida está en el Diccionario de la Real Academia, porque a sus editores les pagaron para describir a la perfección qué refiere cada palabra, incluso las que expresan profundos sentimientos.

    Recuerdo que la idea de esta publicación la tuve desde hace años por casualidad. Mientras esperaba a que me dieran un libro en la biblioteca de la Pontificia Universidad Católica, revisaba el diccionario para hallar la palabra extraña del día. Una vez me tocó la palabra «amor» y tenía un montón de descripciones, algo que me motivó a confeccionar el siguiente glosario.

    Amor.
    (Del lat. amor, -ōris).

    1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
    2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
    3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
    4. m. Tendencia a la unión sexual.
    5. m. Blandura, suavidad. Cuidar el jardín con amor
    6. m. Persona amada. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Para llevarle un don a sus amores
    7. m. Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.
    8. m. p. us. Apetito sexual de los animales.
    9. m. ant. Voluntad, consentimiento.
    10. m. ant. Convenio o ajuste.
    11. m. pl. Relaciones amorosas.
    12. m. pl. Objeto de cariño especial para alguien.
    13. m. pl. Expresiones de amor, caricias, requiebros.

    Amistad.
    (Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad).

    1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
    2. f. amancebamiento.
    3. f. Merced, favor.
    4. f. Afinidad, conexión entre cosas.
    5. f. ant. Pacto amistoso entre dos o más personas.
    6. f. ant. Deseo o gana de algo.
    7. f. pl. Personas con las que se tiene amistad.

    Cariño.
    (Etim. disc.; cf. lat. carēre, carecer, arag. cariño, nostalgia).

    1. m. Inclinación de amor o buen afecto que se siente hacia alguien o algo.
    2. m. Manifestación de dicho sentimiento. U. m. en pl.
    3. m. Añoranza, nostalgia.
    4. m. Esmero, afición con que se hace una labor o se trata una cosa.
    5. m. Regalo, obsequio.

    Celo.
    (Del lat. zēlus, ardor, celo, y este del gr. ζῆλος, der. de ζεῖν, hervir).
    1. m. Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo.
    2. m. Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.
    3. m. Recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro. U. m. en pl.
    4. m. En los irracionales, apetito de la generación.
    5. m. Época en que los animales sienten este apetito.
    6. m. Período del ciclo menstrual de la mujer en que se produce la ovulación.
    7. m. pl. Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.

    Depresión.
    (Del lat. depressĭo, -ōnis).

    1. f. Acción y efecto de deprimir o deprimirse.
    2. f. En un terreno u otra superficie, concavidad de alguna extensión.
    3. f. Período de baja actividad económica general, caracterizado por desempleo masivo, deflación, decreciente uso de recursos y bajo nivel de inversiones.
    4. f. Psicol. Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos.

    Enamorar.

    1. tr. Excitar en alguien la pasión del amor.
    2. tr. Decir amores (‖ requiebros).
    3. prnl. Prendarse de amor de alguien.
    4. prnl. Aficionarse a algo.

    Engañar.
    (Del lat. vulg. *ingannāre, burlar).

    1. tr. Dar a la mentira apariencia de verdad.
    2. tr. Inducir a alguien a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras o de obras aparentes y fingidas.
    3. tr. Producir ilusión, sobre todo óptica. La altura de aquellos montes engaña a quienes los ven desde aquí.
    4. tr. entretener (‖ distraer). Engañar el tiempo, el sueño, el hambre.
    5. tr. Hacer más apetitoso un alimento. Con el tomate voy engañando la carne.
    6. tr. Incurrir en infidelidad conyugal.
    7. tr. coloq. engatusar.
    8. prnl. Cerrar los ojos a la verdad, por ser más grato el error.
    9. prnl. equivocarse.

    Felicidad.
    (Del lat. felicĭtas, -ātis).
    1. f. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.
    2. f. Satisfacción, gusto, contento. Las felicidades del mundo
    3. f. Suerte feliz. Viajar con felicidad

    Lástima.
    (De lastimar).

    1. f. Enternecimiento y compasión excitados por los males de alguien.
    2. f. Objeto que excita la compasión.
    3. f. Quejido, lamento, expresión lastimera.
    4. f. Cosa que causa disgusto, aunque sea ligero. Es lástima que no hayamos venido más temprano.

    Muerte.
    (Del lat. mors, mortis).

    1. f. Cesación o término de la vida.
    2. f. En el pensamiento tradicional, separación del cuerpo y el alma.
    3. f. muerte que se causa con violencia. Lo condenaron por la muerte de un vecino.
    4. f. Figura del esqueleto humano como símbolo de la muerte. Suele llevar una guadaña.
    5. f. Destrucción, aniquilamiento, ruina. La muerte de un imperio.
    6. f. desus. Afecto o pasión violenta e irreprimible. Muerte de risa, de amor.

    Melancolía.
    (Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).

    1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.
    2. f. Med. Monomanía en que dominan las afecciones morales tristes.
    3. f. ant. Bilis negra o atrabilis.

    Mentira.
    (De mentir).

    1. f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.
    2. f. Errata o equivocación material en escritos o impresos. Se usa más tratándose de lo manuscrito.
    3. f. coloq. Manchita blanca que suele aparecer en las uñas.
    4. f. coloq. Chasquido que producen las coyunturas de los dedos al estirarlos.

    Nostalgia.
    (Del gr. νόστος, regreso, y -algia).

    1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.
    2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

    Obsesión.
    (Del lat. obsessĭo, -ōnis, asedio).

    1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija.
    2. f. Idea que con tenaz persistencia asalta la mente.

    Pasión.
    (Del lat. passĭo, -ōnis, y este calco del gr. πάθος).

    1. f. Acción de padecer.
    2. f. por antonom. Pasión de Jesucristo.
    ORTOGR. Escr. con may. inicial.
    3. f. Lo contrario a la acción.
    4. f. Estado pasivo en el sujeto.
    5. f. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
    6. f. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
    7. f. Apetito o afición vehemente a algo.
    8. f. Sermón sobre los tormentos y muerte de Jesucristo, que se predica el Jueves y Viernes Santo.
    9. f. Parte de cada uno de los cuatro Evangelios, que describe la Pasión de Cristo.

    Pena.
    (Del lat. poena).

    1. f. Castigo impuesto conforme a la ley por los jueces o tribunales a los responsables de un delito o falta.
    2. f. Cuidado, aflicción o sentimiento interior grande.
    3. f. Dolor, tormento o sentimiento corporal.
    4. f. Dificultad, trabajo.
    5. f. Cinta adornada con una joya en cada punta, que usaban las mujeres anudándola al cuello y dejando los cabos pendientes sobre el pecho.
    6. f. Velo de luto riguroso que, sujeto del sombrero, llevaban las mujeres, flotante sobre la espalda.

    Soledad.
    (Del lat. solĭtas, -ātis).

    1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
    2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.
    3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.
    4. f. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho.
    5. f. Copla que se canta con esta música.
    6. f. Danza que se baila con ella.

    Triste.
    (Del lat. tristis).

    1. adj. Afligido, apesadumbrado. Juan está, vino, se fue triste.
    2. adj. De carácter o genio melancólico. Antonia es mujer muy triste.
    3. adj. Que denota pesadumbre o melancolía. Cara triste.
    4. adj. Que ocasiona pesadumbre o melancolía. Noticia triste.
    5. adj. Pasado o hecho con pesadumbre o melancolía. Día, vida, plática, ceremonia triste.
    6. adj. Funesto, deplorable. Todos le habíamos pronosticado su triste fin.
    7. adj. Doloroso, enojoso, difícil de soportar. Es triste haber trabajado toda la vida y encontrarse a la vejez sin pan.
    8. adj. Insignificante, insuficiente, ineficaz. Triste consuelo. Triste recurso.
    9. m. Canción popular de la Argentina, el Perú y otros países suramericanos, por lo general amorosa y triste, que se acompaña con la guitarra.

    André Suárez Paredes

    noviembre 25, 2012
    Artículos
    Amor
  • Frase homicida: «Lo siento, pero salgo de una relación complicada…»

    El drama de toda la vida para quienes declararon su amor en vano. Imagínate que estás caminando junto a esa persona especial por el malecón de Miraflores en una tarde de abril. Entre chistes y risas, confiesas tus sentimientos para saber si algo bueno puede ocurrir entre los dos. Sin embargo, para tu muy mala suerte, ella te dice «Lo siento, de verdad, pero acabo de terminar una relación complicada…»

    La frase homicida aquí es «acabo de terminar una relación», porque dice prácticamente que no se está dispuesto a comenzar nuevamente un amorío por culpa de una mala experiencia pasada. Se comprende esta actitud defensiva para cuidar los sentimientos, pero resulta injusta en la medida que no se otorgan oportunidades a nuevas personas.

    Nunca falta quienes señalan que los hombres son todos iguales; sin embargo, hay diferencias si se toma el tiempo adecuado para conocer a cada uno. El secreto está en arriesgarse y ser valiente para reintentar en el mundo de las parejas felices, aunque parezca una utopía.

    Decir que no se puede volver a intentar por una mala experiencia significa que esa persona no sabe canalizar la decepción amorosa, porque siente que todo fue su responsabilidad. Siempre digo que una persona se siente triste, porque quiere sentirse así y no por culpa del resto. Si en la relación anterior fue la pareja infiel, no debe haber tristeza porque se actuó con suma honestidad durante el compromiso. Más aún, hay que sentirse orgullosos y maduros, porque el idiota que falló fue otro.

    No obstante, puede ocurrir que la frase homicida sea mencionada por quien frustró la relación anterior, es decir, por el maldit@ sacavuelter@. En este caso estaría haciendo un favor a quien se está declarando, algo que no siempre pasa.

    Ningún sujeto estuvo con todas las personas del sexo opuesto para decir que todos son iguales. Por amor a la justicia, espero que la frase homicida no sea mencionada en un futuro. La sensación de impotencia que genera esta oración es indescriptible, porque uno sueña con viajar en el tiempo para evitar la frustración de un amor no correspondido.

    André Suárez Paredes

    noviembre 24, 2012
    Artículos
    Relaciones de pareja
  • Razones para dejarse el cabello largo siendo hombre

    Soy una de las personas que se deja el cabello largo, porque detesta ir al peluquero cada dos meses. Lo bueno de esta flojera es que te ahorras tiempo y dinero, aproximadamente 120 soles al año si te cobran 20 por cortada. Sin embargo, pueda que se gaste algo significativo por la compra de shampoo y reacondicionador, pero ese depende de cada pelucón.

    Además del argumento económico, ser pelucón tiene toda una filosofía, por lo menos para quien tiene un padre policía. Toda mi vida tuve el cabello corto, así que al ingresar a la Universidad decidí dejarlo crecer como una muestra simbólica de un cambio intelectual. Según las crónicas de Wojciech Jagielski sobre los conflictos armados en el Cáucaso, el revolucionario siempre se caracteriza por su melena y su barba, pues así muestran que sus acciones están por encima de su ‘look’, algo muy distinto con las tropas oficialistas que se afeitan en el campo de batalla.

    Una ventaja de ser pelucón es el frío. Si no cuentas con una chalina, pues el cabello puede cumplir la misma función. Incluso, sentir el aire de invierno peinando la cabeza mientras se camina es una sensación placentera. No obstante, este goce es temporal hasta que llega el verano.

    Si te encanta el metal, ser pelucón tiene su valor agregado. Mover la cabeza con mucha fuerza y soltar las greñas junto al escenario es una experiencia única, pues sientes cómo las vibras musicales se cuelan por tu cabeza. La sensación se multiplica por dos en caso de que el cabello esté mojado.

    Pese a estas ventajas, creo que ya es tiempo para cortarme el cabello. El problema de esta iniciativa es que no sé qué corte hacerme, pues no recuerdo mi apariencia pasada. La razón principal es una nueva etapa en mi vida, postuniversitaria y de reingreso a una sociedad que mucho criticaba. Lo curioso es quienes antes me dijeron que me corte ahora señalan que me queda espectacular. Quién los entiende.

    André Suárez Paredes

    noviembre 24, 2012
    Artículos
    Cáucaso, Hombres, Look, Moda, Universidad, Verano, Wojciech Jagielski
  • ¿A qué categoría la vida sería nominada a los premios Oscar?

    La vida es una película llena de tiempos muertos, de aburrimiento, de personajes sin interés, según el cineasta español Fernando Trueba. Sin embargo, entre escena y escena existen puntos de quiebre a la narratividad que hacen de la vida una obra hermosa por unas cuántas horas, hasta minutos. Una cuarto de hotel, un ascensor, un café en Miraflores o una discoteca en Barranco pueden ser el inicio de muchas historias con una trama distinta a nuestra existencia ordinaria.

    Los recuerdos son como los viejos VHS en donde grabamos las escenas favoritas, los besos más entrañables y las musas que marcaron historia en el cine. Nuestra memoria es selectiva sobre las experiencias cotidianas, por lo que enmarcamos las vivencias en una secuencia cinematográfica para que el pasado tenga sentido. Incluso, llegamos a ser directores de nuestras películas para rememorar con agrado los momentos tensos.

    Todos tienen el filme de su vida mientras se avanza el tiempo para unir cabos sueltos del pasado, la única manera de progresar con una historia en el bolsillo hacia una dirección determinada. Los finales más difíciles, pienso, son aquellos que nos dejan sin aliento y ansiosos por descubrir que el bueno no siempre gana. El ‘Happy Ending’ es un mito. Debe ser por eso que las películas de Disney acaban en el matrimonio, porque luego no hay más felicidad.

    Resulta curioso que esta reflexión tenga lugar ahora que recuerdo mi última escena cinematográfica, en la que todo parece que mi nombre no será citado en los créditos finales por falta de protagonismo. Si la vida debe ser nominada al Oscar, puede ser convocada a mejor actriz/actor secundario, pues nuestra existencia siempre se comparte y descubrimos lo mejor de nosotros por los demás.

    André Suárez Paredes

    noviembre 23, 2012
    Artículos
    Cine
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Disculpa si te puse triste…

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