NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

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  • Termino contigo pero mañana volvemos, ¿sí?

    Hace unos días me tocó escuchar el caso de una joven que lamentó haber terminado con su enamorado por una pelea más en la relación. El motivo de la ruptura fue la falta de atención del chico, algo sumamente lógico, pero sucede que no es la primera vez que terminan por el mismo tema, sino una cantidad «n» veces determinada. Lo peor, pienso, fue que ella se dejó sucumbir por unos mensajes románticos que recibió en su celular, detalle que el joven no hizo hasta que terminó con ella.

    Fiel a mi estilo, le dije que eso no significa nada, pues algo es escribir y otra es hacer o sentir lo que escribes. Creo que no me prestó atención, pues el brillo en sus ojos auguraba un perdón al joven para regresar a ser pareja. Me pregunto si esa práctica es sana; es decir, terminar para luego volver porque se nota cierto cambio en la pareja para bien.

    Algo que todos deben saber es que dicho cambio momentáneo durante la ruptura es una actitud motivada por la ausencia de la otra persona y no necesariamente por voluntad desinteresada. Por ejemplo, no pasa que cuando regresan también vuelven los problemas que antes nos quejábamos. Esto ocurre porque nos dejamos llevar por las apariencias en momentos que dudamos si hicimos lo correcto al terminar, pues no conocemos aún a otra persona que nos llame la atención.

    Las «falsas» rupturas que acaban siempre en reconciliación muestran un goce por los altibajos emocionales, mas no por la estabilidad. En cristiano, cuando se termina con una pareja caemos en un bajón emocional hasta que volvemos con ella para sentirnos en el pico máximo de felicidad. El cambio anímico abismal resulta muy emocionante, pues se pasan de dos extremos en solo minutos de volver a la relación.

    El problema radica en que dicho cambio mediático podría resultar más apasionante que la estabilidad plena, algo que las parejas entienden como una rutina sin mayores sorpresas. Nada más equivocado, pues si se siente más placer en estados críticos que en el cariño encomendado entramos a una contradicción tremenda, ya que nadie quiere estar con alguien para luego pelearse. O, peor aún, buscar a quien corresponda nuestros caprichos cuando la relación se trata de dos personas.

    André Suárez Paredes

    enero 1, 2013
    Artículos
    Amor
  • Conozcan a ‘El Basura’

    Conversando con los amigos suelo exagerar sobre quiénes son los más basuras de la vida, esos que no merecen siquiera el perdón de Dios ni la acogida del Diablo en su reino de tinieblas. Hablo, señores, de ‘El Basura’. A continuación pasaré a contar algunos casos singulares de lo que haría un ‘sin nombre’ como el señor que hago referencia. Obviamente, creo que ni el título de señor puede aplicarse en su caso.

    1) Basura es quien compra un carro del año con las donaciones destinadas a la operación de su hijo.
    2) Quien compra cerveza con la pensión del abuelo ciego y cojo.
    3) Quien alquila a su hijo para que los mendigos obtengan más dinero.
    4) Quien siendo periodista pregunta: «Señora, ¿no es en este momento en el que desea nunca haber parido a su hijo para no sufrir su muerte?»
    5) Quien engaña a la enamorada con su hermana gemela y se disculpa diciendo que se confundió todo ese tiempo.
    6) Quien juega en el casino con el dinero destinado al seguro de vida familiar.
    7) Quien deja monedas fuera de circulación en la limosna de la iglesia.
    8) Quien mete zancadillas a los ciegos de la calle.
    9) Quien compra medicinas un día antes que expiren, porque son más baratas.
    10) Quien molesta a los niños con labio leporino pidiéndoles un silbido.

    André Suárez Paredes

    enero 1, 2013
    Artículos
    Reflexiones
  • El dilema del niño en la cristalería

    Hay días que me siento como un niño en una cristalería: un torpe inocente que teme romper cosas por sencilla casualidad. Específicamente percibo esta sensación cuando conozco a alguien y no sé cómo actuar para mostrar lo que siento, pese a que actúe con mucha sinceridad.

    Esta sensación de niño en una cristalería me recuerda mi anterior publicación sobre el número perfecto para no ser stalker, pues recurrimos a ciertas estrategias para no insistir demasiado en conocer a una persona.

    Sentirse como un niño en una cristalería es regresar a las primeras impresiones para sorprendernos de todo, aunque parezca repetido. Volvemos, de alguna manera, a ver el mundo con inocencia y sin miedo a desconfiar en el resto, pese a las experiencias negativas de la vida. No obstante, dicha sensación también se relaciona con el temor de no ser comprendido por los demás, quienes no están en sintonía con tu manera de pensar.

    Imagina que el niño eres tú en tu forma más inocente y curiosa, pero bien intencionada, y que los objetos en la cristalería son tus relaciones con las demás personas. Cuando deseas moverte entre dichas figuras transparentes, temes romper algunas pese a que solo quieras contemplarlas. Unas figuras son más frágiles que otras, por lo que no sabes cómo tratar con cada una de ellas y temes partirlas cuando tratas de acercarlas a ti.

    Qué dilema, si lo piensas bien, es atender en todos los sentidos a las personas que te importan, pero al final resultas quebrando su paciencia pese a tus buenas intenciones.

    André Suárez Paredes

    enero 1, 2013
    Artículos
    Amistad, dilema, inocencia, Niños, Obsesión, paciencia, Sinceridad, Sociología, Stalker
  • Madurar es la excusa de los aburridos

    Un buen libro de Julio Ramón Ribeyro es ‘Prosas apátridas’, una colección de reflexiones y apuntes del autor muy interesantes sobre la vida cotidiana. Una frase decía que la madurez es la excusa de los más aburridos para no hacer cosas divertidas, algo que trato de poner en práctica todos los días. Por su puesto, eso no quita una cuota de responsabilidad hacia el resto, pero digamos que se trata de una «inmadurez» controlada.

    El aporte del escritor peruano creo que es el secreto para evitar el estrés, porque ayuda a hallar lo divertido en las cosas más cotidianas y, por qué no, un salto al pasado para satisfacer aquellos caprichos de la infancia. Me pasa que he vuelto a conseguir videojuegos de Nintendo 64, porque cuando era un niño los cartuchos eran muy caros y solo tenía un par para divertirme. Ahora tengo unos diez y sí que me recuerda aquel tiempo pasado.

    El tiempo nos hace aburridos, porque tratamos de no sorprendernos de las incertidumbres de la vida. Siempre que vemos algo por primera vez, pues nos maravillamos y posteriormente se vuelve algo sin mayor asombro. Así pasa en la vida: nos aburrimos de las nuevas impresiones al crecer por formar parte de la costumbre. Mejor es tener la mirada fresca otra vez para volver a descubrir todo, incluso lo que ya conceptualizamos hace años. En buen cristiano, vivamos nuevamente con los ojos de un niño.

    André Suárez Paredes

    diciembre 25, 2012
    Artículos
    Crecer, Estrés, Infancia, Innocencia, Julio Ramón Ribeyro, Madurez, Niños, Prosas apátridas, Tiempo
  • El día que dejé de caminar muchas esquinas por la calle

    Dentro de unos momentos saludaré por su cumpleaños a quien conocí en el momento más oportuno para mi nueva etapa emocional e inoportuno para una extraña filosofía que pasaré a contarte.

    No me acuerdo quién dijo que las personas indicadas siempre están cerca y que las puedes encontrar a la vuelta de la esquina. En promedio, yo transito por unas 20 esquinas de lunes a viernes. Los sábados el número aumenta a 40 esquinas y el domingo a unas 10 máximo. Haciendo matemáticas, digamos que por día cruzo unas 21.5 esquinas en promedio.

    El problema radica en que aún no encontré a esa persona especial, pese a la cantidad de esquinas que crucé. Decidido a poner a prueba la frase, prometí transitar por el doble de esquinas para ver si algo pasa. Hasta hace dos semanas pasaba por 43 esquinas en promedio al día. Para mi muy mala suerte, no encontré a nadie al otro lado de la acera que me quiera conocer, ni si quiera la impulsadora que te regala productos gratis.

    Mientras pensaba en el tema, y me proyectaba caminar el triple de esquinas, conocí a Anita en la casa de Wan Ly, uno de mis mejores amigos de la infancia. Ella se sentó frente a mí en el sofá de la sala y decidí conversar sobre cualquier tema para saber si realmente se animaba a conocerme. Como imaginan, todo salió perfecto y en unas horas la visitaré para sorprenderla.

    Lo que ella no sabe todavía es que mientras hablábamos se desbarataban mis planes de seguir transitando más esquinas, pues me enseñó que todo llega en el momento que menos lo buscas, una lección que ahora disfruto con más de una sonrisa.

    André Suárez Paredes

    diciembre 24, 2012
    Artículos
    Psicología
  • Besar es como la respiración boca a boca pero sin la necesidad

    Soy de las personas quienes piensan que un beso puede ser mejor que el sexo, porque hay besos y besos en este planeta. Siento que debe ser por su sencillez y por todas las sensaciones que puede desencadenar un par de labios pasionales en el primer contacto entre dos personas. El secreto para revelar el encanto radica en sentir el instinto salvaje de quien se besa.

    Personalmente, lo mejor de los besos son aquellos que te roban el aliento y respiras la exhalación de la otra persona, pues se siente que un aire caliente presiona el pecho para luego volver a la realidad. Siempre me pregunto por qué las parejas cierran los ojos al besarse. Se me ocurre que es por una sensación de placer pleno y de confianza que deseas desaparecer del entorno para trasladarse a un ambiente imaginario y sublime.

    Hay besos suaves, casi imperceptibles y otros fugaces que no buscan ser besos necesariamente. Otras personas muerden para marcarte en los labios una historia y no faltan quienes envuelven los brazos en el cuello como quien teme caer de un desmayo repentino. Digamos que los besos es como una suerte de respiración boca a boca sin que haya necesidad.

    André Suárez Paredes

    diciembre 23, 2012
    Artículos
    Amor
  • Amigo es quien en nada se parece a ti

    Todos tienen un amigo que por ningún lado parece tu amigo y precisamente por eso son los mejores amigos. No siempre la amistad se forja entre personalidades iguales, sino también entre las diferentes por una sencilla razón: la complementariedad.

    Si me lo preguntas, pues tengo amigos de todo tipo, desde drogadictos y deportistas, pasando por los metaleros, hasta acabar en los salseros. Pienso que estas cosas ocurren, porque nuestra personalidad tiene algunos vacíos que pueden corresponderse con las actitudes naturales del resto. Me pasa que soy muy tímido a veces y precisamente tengo muy buenos amigos que son impulsivos, porque complementan aquel carácter que me falta desarrollar.

    Qué aburrido debe ser tener amigos demasiados iguales. Incluso, no falta quienes desean tener enamorados así para evitar malentendidos en un futuro. Lo rico de conocer personas distintas a nosotros es que te desenvuelves mejor en lo que sientes falta, así creces con alguien a quien podrías hasta admirar.

    André Suárez Paredes

    diciembre 22, 2012
    Artículos
    Amistad, la amistad, Sociología, Timidez
  • Hay quienes no se pueden enamorar… y no porque no quieran

    Hace unas semanas me reencontré con una vieja amiga de hace siete largos años. Teníamos muchos temas por hablar, como nuestras carreras profesionales, metas personales, expectativas en la vida y sobre cómo nos trató el amor. La imagen de ella era nueva: no era más la niña de lentes gigantes, sino toda una abogada de la Universidad de Lima e independiente en todo el sentido de la palabra.

    Recuerdo que comenzó a hacer sus pininos en una importante empresa y mantiene su nuevo auto Toyota Yaris como si de una ejecutiva se tratara. Sin duda, con una mano en el pecho, pues resulta ser una mujer que realmente debería llamar la atención de todo enamoradizo distraído. Grande fue mi sorpresa al saber que en toda su vida solo tuvo un enamorado, algo que me pareció injusto pese a su gran personalidad y ambición profesional.

    La vida no es justa, siempre lo digo, pero su caso me pareció extremo. Conversando con ella pensé que la vida es como una suerte de proporciones naturales. Por ejemplo, alguien puede ser muy bueno en los estudios universitarios, pero pésimo en cosas prácticas o manualidades. O hay quienes tienen mucha suerte en nacer en una casa repleta de lujos, pero sin nada que los llenen como personas. Como que cada sujeto es una mezcla perfecta entre ausencia y presencia de valores innatos.

    Me daba curiosidad saber cómo hacía para aguantar todo ese cariño reprimido que busca alguien especial, pero que en 23 años aún no se encomendado. Me contestó que aún no llega el indicado, pero eso no quita que se haya enamorado efectivamente. Quizás esté enamorada del amor y busca un plan que no pueda fallar a largo plazo. Sea como fuese, sí que la vida es injusta o, mejor dicho, proporcionalmente injusta.

    André Suárez Paredes

    diciembre 22, 2012
    Artículos
    Amor
  • Cómo salir con la frente en alto cuando te ‘friendzonean’

    Una manera de salir airoso del ‘friendzone’ cuando se declara el amor es terminar el diálogo repentinamente con una conclusión lógica. El siguiente diálogo forma parte de un kamikaze emocional. Advertencia: se recomienda seguir la pauta si realmente nunca más quieres volver a verla.

    -Sabes, tengo ganas de decirte algo. Quiero decirte que te amo.
    -¡Oh, qué lindo! Pero… Pasa que solo te quiero amig@.
    -Ya veo. Sin embargo, ¿acaso eso significa que no podemos cachar?
    -¡Qué tienes! ¡Claro que no, pues eres mi amig@!
    -Entonces, eso significa que tú solo cachas con desconocidos.
    -¡No estoy diciendo eso! Solo que tú…
    -No te preocupes. Ya entendí tu punto. Menos mal que me dijiste para no estar.

    Duro, frío y directo.

    André Suárez Paredes

    diciembre 16, 2012
    Artículos
    Amistad, Declaración de amor, Emocional, Enamorados, Friendzone, kamikaze, Lógica, Meme, Psicología, quiero decirte que te amo, Razón, Sentimientos, te quiero
  • Cuando las parejas confunden el cariño por los favores…

    Cuando tienes enamorad@, pasa que reclamas gestos bonitos ante la indiferencia de la pareja hacia tu cariño. No faltan frases como «¿Por qué no me dices nada, pese a que engrío?» o «Yo soy la única que hace por la pareja» que muestran la frustración de quienes brindan detalles para recibir algún agradecimiento.

    Lo cierto, pese a quien le pese, que exigir gestos bonitos por el cariño que damos no tiene sentido. El cariño de verdad es desinteresado, por lo que no se debería esperar un detalle de vuelta. Hay personas que confunden el cariño de verdad con los favores hacia la gente. Dar cariño no puede ser moneda de reclamo si sientes que la pareja no te cumple los gestos que tú quieres.

    Al fin y al cabo, Dios hizo a los hombres con libre albedrío y cada persona tiene la voluntad de sentirse y expresarse como mejor parezca. Reclamar cariño por el amor que se brinda hace de los sentimientos una transacción que no debería ocurrir, salvo por decisión en cada persona. Ahora, se puede querer que esa persona especial sienta esas ganas porque te hace feliz, pero eso no obliga a nadie a que lo cumpla. En cristiano, lo que tu desees no son órdenes para la pareja, aunque sientas que entregas cariño incondicional.

    Lo mejor ante la indiferencia a los gestos que esperamos en vano es pensar con cabeza fría, conversar con la pareja y saber qué es lo que está pasando. Puede ser, por ejemplo, que el amor se haya congelado por la rutina o simplemente no sienten mayor sorpresa en conocerse como enamorados. Siempre se recomienda conversar para no esperar en vano y en silencio aquella caricia que no llegará.

    André Suárez Paredes

    diciembre 15, 2012
    Artículos
    Amor
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Disculpa si te puse triste…

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