Cuando se me olvida el nombre,
el apellido, apodo y seudónimo,
el destello de la lucidez…
cuando la gentileza no responde
y esperas oír lo bella que te ves
pues no esperes de mí la rima cotidiana,
los «tambienes» prosaicos de la cortesía.
Que solo destapo una sonrisa
y un tartamudeo que no para.
Con la rapidez del «gracias»,
no se escribe poesía sola,
ya tú deshiciste los holas y por favores,
con su de nadas y adioses,
con risas que vomitan mis perdones.
Pero qué bonitas estaban,
con rimel y rosas que componen
la cicuta dulce que descompone
la coordinación de palabras
que articulan mi silencio
cuando frases formales me reclamas.
-
Cuando reclamas frases formales
-
Domingo llora
Parece que quiere llover,
Domingo quiere llorar
con rocíos grises
del invierno
y matices
opacos del verano.Domingo quiere llorar
como un niño.
Domingo llora sus lágrimas
justo antes de llorar.
Parece que quiere llover
y Lunes parece secar
las lágrimas derramadas
del Domingo,
del día cuando la tarde
lloró sin recordar
por qué había de llorar. -
Los besos sin amor
El labio superior tuyo
roza la mezcla espesa
de saliva húmeda
de un labio inferior
que no es el tuyo.
Corre tu mano,
acaricias un abdomen.
Ella gime como virgen
y la tentación resumen
esa mano tuya encima
de un seno joven.
Sus dientes chocan,
las lenguas temen
entrar en otras bocas.
Se excitan y callan
en el silencio en que
desprende una mano
encima de una bragueta.
Te sacudes la saliva
restante de los labios.
Sonríes estúpido,
ella sonríe estúpida.
Sonríes con estupor
al suicidar las tardes
con besos sin amor.Photo via Good Free Photos
-
Una sola, la peor de todas
Si de amor solo sé que me va mal,
la poesía no hubiese surgido
entre las lágrimas de un escritorio.La poesía se hubiese ahuyentado,
la rima hubiese sido violada
por el descaro de la inocencia.Ocurre que la esperanza
es la misma que no quiero
que sea tan diferente.Que la quiero así de imposible
o de antipática y seductora.La esperanza es la poesía
y ellas dos son una sola mujer.
Una que solo supo joderme la vida. -
De papel
Cuando eres de papel,
te visto de musarañas
atolondradas por tildes
que conforman la algarabía
de dibujarte en gramática
y tocar tu piel de carbón
a dos reglones de distancia.Al ser tú de papel,
empaño esquinas puntiagudas,
oraciones no escribo sobre ti,
sino la consecución de huellas,
las líneas de tus manos
que no conocen mi piel.Cuando dejes de serlo-
lo que no quiero que sea-
abandonarías páginas libres,
el albedrío de inventarte historias.
desnudarte ante el insomnio
y la comisura. El agobio
de que no resultes ser
como las letras quieran que seas.Que seas todo lo contrario
a lo que escribo de ti,
a lo que no inventé de ti
para que no seas perfecta.Foto: Sebastien Wiertz – Flickr. Bajo licencia de Creative Commons
-
Sin ideas previas
No sé qué escribirte si no lees nunca.
No leerías ni el testamento que te dejaría,
ni cartas en desamor que guardo en la alcoba.
Qué pondría entre líneas si ahora
amenaza tu ausencia con falta de ideas,
con pocas líneas que se describen
como letras que saben a tu ausencia.
No sé qué escribirte ahora
que se hace tarde en el sentido
antihorario de la desventura,
el sentido real de una vida como
la nuestra, sin ser de nosotros
como alguna vez pensamos que era… -
Antes de empezar a correr
Sus rodillas destilan sangre inocente
y la voz se le quiebra
como las ramas de los arbustos
en su apresurado andar.
No tropieza más que con las piedras
que del camino solas se hizo
para que pocos la vean pasar.
Y corriendo levita sobre el suelo:
el susto no la recompuso.
por qué debía tanto correr
sin tener más destino
que el agotamiento,
más regocijo que energías
no tener.
Y mientras anda,
no tenía más que la carne
que la viste haciéndola
igual al paisaje.
No tenía más que la memoria
que le sobró ayer,
esa que valió la pena
no sustraer de la cola
al abismo del olvido.
La misma memoria
que no quiso haber tenido
antes de empezar a correr. -
No se tocan
La paz son dos fronteras que no se tocan.
Es la distancia entre kilómetros de conciencia,
millas náuticas del poco rencor,
la ausencia del grito de tu boca.Nuestra paz es la ignorancia que tenemos.
Capitulado por el sello de la indiferencia,
legislada por los pormenores del miedo
a la convivencia en conflicto, en las trincheras.Que las banderas blancas de tu torreón
es el paño ensangrentado vetado por el tiempo,
la lejía ácida de lágrimas antes del perdón.No hay paz en tu lejos. No hay paz a solas.
Si me preguntas otra vez al respecto,
la paz son dos fronteras que no se tocan.Foto: The U.S. Army – Flickr. Bajo licencia de Creative Commons
-
Solo dices
Cuando no sabes
lloras sin tristeza
y no es por felicidad.Llorarías como todas
que no saben por qué.
Como las pocas
que no dicen saber.Te tocarías los labios.
Absorbería la gota salada
del mar solitario de tu iris…
Dicen que se llama lágrima.Te rasgas con las manos,
tus pies sin ti andan,
It just a good feeling…
Solo dices que la sonrisa descansa.Foto: Sergio Fabara Muñoz – Flickr. Bajo licencia de Creative Commons
-
Ojos de asesina
Dos alfileres de vudú, dos botoncitos
acaramelados con párpados
que deben saber a fresa,
un océano seco, un desierto
donde transcurre el tiempo
como en los relojes de arena.Dos miras que no miran,
un tiro en la sien desde la retina,
miras hasta que se dé por rendirDos patíbulos en esperas del reo,
diez fusiles, cinco por cinco,
intimidan al culpable
de invadir el campo de nadie
en la batalla de tus ojos
contra el mío,
dos trincheras en combates.Dos ruínes, dos ojos de asesina
que matas la cordura
para impedir el verso
redentor de mi timidez
en mis dos ojos que dudan
atreverse a verte otra vez.
