NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

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  • Sin título

    Sin título

    Quisiera perderme en las grietas de mi alma
    y esconderme hasta que dejen de amarme
    desaparecer hasta inventar lágrimas
    arrastrar en la brutalidad del resto
    y ya no pueda conciliar las pesadillas
    con los sueños mientras muera despierto
    odiando en lo que se convierten
    las personas que se buscan
    a sí mismas para luego desaparecer

    André Suárez Paredes

    diciembre 15, 2022
    Artículos, Poesía
  • Mariposas de mar

    Mariposas de mar

    A dónde van las mariposas
    cuando vuelan al mar
    su pequeña existencia
    hasta desaparecer
    perdidas y desesperadas
    viajeras del viento
    pasajeras de la brisa
    vidas que se agotan
    hacia un infinito
    al que no pertenecen
    que las embulle
    hasta ahogarlas
    en caricias
    y espuma

    André Suárez Paredes

    diciembre 14, 2022
    Artículos, Poesía
  • Sábanas tendidas

    Sábanas tendidas

    A qué jugamos cuando no hay nosotros
    y reímos por complicidad
    cuando no hay con quien despedirse.
    Y si es que juegan con nosotros
    las horas que alimentan el orgullo
    del no quiero verte jamás
    el silencio de los que gritan
    apretándose las manos
    la triste calma
    de las sábanas tendidas

    André Suárez Paredes

    diciembre 7, 2022
    Artículos, Poesía
  • Las voces de la vocación

    Las voces de la vocación

    Me gustaría creer todo lo que trato de enseñar a mi sobrina. Ahora mismo, ella está lidiando con la presión sobre qué estudiar y nadie mejor que yo para explicarle en qué consiste la vocación. No estoy mintiendo, porque pasé de ingeniería industrial a periodismo en lo que dura la cola del banco.

    Le expliqué que la vocación tiene un origen griego que ahora mismo no recuerdo, pero está relacionado con oír voces sobre qué talentos y habilidades tienes para el futuro. Actualmente, no sé cuáles son esos talentos que han hecho de mí un periodista pero debía parecer convencido para no decepcionar a mi sobrina.

    Ya después de la charla pude pensar con mayor cuidado e hice memoria sobre cuáles son esas voces de la vocación. Tuve que repasar un par de años hasta dar con una respuesta más confiable que solo voces en tu cabeza: la respuesta estaba en las voces de otras bocas, pero no de cualquier boca.

    Uno siempre es alguien respecto a otro, y es el otro el que te dará ese feedback que necesitas sobre tus habilidades pero no creas que es algo explícito. Deberás estar pendiente de los detalles sobre tu efecto en los demás y darle un sentido al destino con la magia de las pequeñas cosas.

    Hoy caí en la cuenta de que ayudé a varios estudiantes sin querer a través de mi tesis, quienes buscaron mi correo para entrevistarme. Luego también tuve la sorpresa de leer comentarios de quienes sí leen este blog y es eso es un aliento para seguir adelante. Incluso, una amiga me regaló una cámara cuando estaba inquieto con un proyecto para este espacio. Es como si el hacer cotidiano te abriera caminos y las voces de la vocación son las interacciones que tenemos con quienes aprecian nuestras habilidades, quienes nos hacen notar que tenemos algo para ofrecer a los demás.

    No sé cómo resumir esto para mi sobrina que recién tiene quince años. Solo le diría que haga todo aquello que le nazca para saber después cuáles son aquellas cosas que alimentan su entusiasmo, porque así podrá llamar a las voces de la vocación y escucharlas para recién tomar una decisión.

    André Suárez Paredes

    diciembre 4, 2022
    Artículos, Reflexiones
  • Qué nos queda

    Qué nos queda

    Cuánto tiempo tuvieron tus ojos
    hasta cansarse de llorar
    y hablaras como si sobrara
    la vida antes de la telenovela.
    Te sientes cansada
    como si pesaran
    los sueños inacabados
    y me preguntas
    qué nos queda
    cuando no hay más qué criar:
    tú con las vidas que sombraste
    y yo sin dueño de tierras por cultivar.
    Qué nos queda en la vida
    que nos distancia…
    En cuánto tiempo mis ojos
    también dejarán de llorar.

    André Suárez Paredes

    diciembre 2, 2022
    Artículos, Poesía
  • Sobriedad

    Sobriedad

    Quisiera despertarme sobrio
    para prometer que las cosas
    serán diferentes…
    Prometo estar despierto
    si escapa el sueño
    por la ventana
    o la memoria
    en los aniversarios.
    Prometo estar sobrio
    para todas esas cosas
    que me cuestan entender
    y prometo ser quien
    por la noche del domingo
    te diga otra vez
    que no volverá a tomar.

    André Suárez Paredes

    noviembre 30, 2022
    Artículos, Poesía
  • Los aburridos

    Los aburridos

    En cuanto tiempo
    podré dibujar
    todas tus líneas
    hasta hallar tu vacío
    en el que desesperas
    por volverme a ver
    por la tarde
    y vernos
    hasta ser infinitos
    y aburrirnos
    hasta confundir
    el amor.

    André Suárez Paredes

    noviembre 29, 2022
    Artículos, Poesía
  • Pobredumbre

    Pobredumbre

    Soy el hombre que recoge sus pedazos de la cama
    la pobredumbre de su humanidad
    para transformarla en un nombre
    en la mentira del espejo
    la cifra del carné de identidad
    el animal que se arrastra por la mugre
    y tiene sexo entre fantasías
    de ilusiones por precio la noche
    que destartalado acaba en la puerta
    ya casi suicidado a dos metros de la cama
    y una mente inerte sobre sábanas
    que huelen a todas y a ninguna
    que cubren los pedazos
    de mi pobredumbre
    que recogeré mañana.

    André Suárez Paredes

    agosto 16, 2022
    Artículos, Poesía
  • Dos ancianos duermen juntos

    Dos ancianos duermen juntos

    Mis abuelos se vieron por última vez la noche del pasado viernes. Él tenía 76 y ella 74. Eran como las once y media de la noche cuando ambos decidieron matarse. Él fue quien trituró las pastillas para disolverlas en té mientras ella se ponía la pijama luego de verse con sus amigas en el bingo. Unos diez minutos después se echaron sobre la cama para decirse adiós tras el buenas noches. Él siempre a la pared y ella hacia el borde. Bebieron el té hasta el fondo. Nunca dejaron de verse a los ojos hasta el momento de dormir. No hizo falta apagar la luz de la mesa de noche.

    Ambos cerraron los ojos al mismo tiempo… pero solo ella despertó.

    Acudimos a la casa para atenderla. Ella no podía hablar. Llegaron los tipos de la funeraria para vestir a mi abuelo, pero mi abuela pidió estar presente, que sería ella quien vista por última vez a su esposo tras 50 años de matrimonio.

    Mi abuela sacó el terno del armario, lo dejó al lado de la cama y pasó a desvestir por última vez a mi abuelo. Cuando estaba por sacar el pantalón, siente con las manos un papel dentro de los bolsillos. Era una nota.

    Despertaste y yo no… No te sientas triste por mí. Sé lo que hiciste con Mario. Siempre lo supe. Tanto tiempo engañado hasta ahora… Sé que no ibas al bingo con tus amigas, pero no hace falta lamentarnos. Ya no hace falta para mí. Tras una vida contigo, y a pesar de las mentiras a tantísima edad, solo me quería morir pero me quería morir junto con quien me ame hasta su propia muerte. Morirnos juntos y saber que te querías morir conmigo. Ese era mi sueño de matrimonio y a nuestra edad ya no hay segundas oportunidades… Pero no podía, a la vez, dejarte sin amar a alguien más. Por eso despertaste y yo no. Gracias por morirte conmigo y ahora continúa tu historia de amor. 

    Mi abuela llegó a vivir hasta los 89 años. Como se quedó viuda, tuvimos que traerla a casa para cuidarla. A las pocas semanas del entierro ella seguía yendo al bingo con sus amigas y no dejó de hacerlo hasta la última noche que nos acompañó. Lo último que dijo fue que esta vez no moriría por segunda vez, que esta vez moriría por ella y nunca despertó.

    André Suárez Paredes

    agosto 15, 2022
    Artículos, Cuentos
  • Lo bueno, lo correcto y el «vete a la mierda»

    Lo bueno, lo correcto y el «vete a la mierda»

    ¿A veces no se cansan de ser buenas personas? Dudo mucho haberla sido, pero hay un momento en el que para ser «bueno» es a la vez dejar de ser alguien para uno mismo. Hay veces que para ser «buenas personas» debes asumir sacrificios para que otros tengan una oportunidad. Es algo así como ceder el asiento a alguien en el bus: dejas tu comodidad en beneficio de otra persona y así haces algo «bueno».

    Pues es aquí donde creo que hay una diferencia clave entre lo «bueno» y lo «correcto». Lo «bueno» es algo así como la impresión que dejas hacia los demás según tus acciones. Algo «bueno» pasa por la evaluación de un segundo o un tercero… Puedes decir que haces el bien por satisfacción personal. También puede ser, pero aún así no deja de ser una evaluación tanto de primera como en segunda y tercera persona. Lo «correcto» es más categórico y desprendido de las emociones. Algo «correcto» no debería estar contaminado por las sensaciones, como sucede con lo «bueno».

    Me atrevo a decir que lo «correcto» es una práctica socialmente establecida en la que las acciones tienen valor en sí mismas sin pasar por las evaluaciones emocionales. Habrá momentos en la vida que harás lo «correcto» sin la sensación de estar haciendo cosas «buenas», y eso es una línea que divide a mucha gente hasta el punto de confundirlas.

    A lo que iba con toda esta reflexión es que el denominador común entre lo «bueno» y lo «correcto» pasa por una vida en sociedad y las emociones que socialmente hemos instalado en nuestras acciones. Quizá, y solo quizá, descubriendo que el valor del comportamiento humano pasa por un tercero, llegues a la conclusión de que vivimos bajo la presión de un omnipresente tercero para juzgar, incluso, cómo debemos sentirnos por las cosas que hacemos. Y si llegaste hasta aquí, espero haberte dado un poco de libertad.

    Al fin y al cabo, todos te dirán cómo vivir pero les importa una mierda cómo te sientas al respecto; solo te dirán cómo deberías sentirte.

    André Suárez Paredes

    agosto 4, 2022
    Artículos, Reflexiones
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Disculpa si te puse triste…

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