NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES

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  • Los gustos culposos de la música romántica

    Hay canciones que escuchamos en nuestra más profunda soledad… ¡para que nadie  se entere de nuestros gustos culposos! Usualmente ocurre con las canciones de amor, porque su contenido exhibe al oyente como una persona sensible y fracasada en el arte de amar (eso sí, dependiendo de la canción).

    Seamos sinceros con algo: quienes saben manejar los gustos culposos son quienes de un principio se presentan a la sociedad tal como son, así no tienen que ocultar nada de lo que vaya en contra de la prédica cotidiana.

    El gusto culposo no es otra cosa que un afecto hacia algo que va en contra de lo que proyectamos ser. Sentimos vergüenza debido al prejuicio que nosotros mismos construimos del resto. Somos nosotros y nuestros propios miedos, nada más.

    A continuación compartiré un playlist con los temas musicales que probablemente escuchas a puerta cerrada. Tuve la ayuda de unos cuántos amigos para confeccionarla. Puedes ingresar a tu cuenta de Spotify para añadir más canciones.

    Foto: Pexels – Licencia bajo Creative Commons

    André Suárez Paredes

    octubre 1, 2016
    Artículos
  • Publimetro, el ‘adiós’ formal…

    Faltan casi dos semanas para abandonar Lima. De momento cada hora del día es una especie de mini despedida, desde el último brindis de ayer con los amigos hasta el buenos días de mi madre al despertar.

    El ‘adiós’ más formal hasta la fecha es Publimetro, donde trabajé por cinco años con gente maravillosa. Formé parte del primer lote de periodistas que contrató la empresa, incluso antes de su salida al mercado. Esta especie de honor me motivó a quedarme en el mismo medio por tantos años -dejando de lado otras propuestas- por un simple cariño a las cosas más sencillas y significativas para mí.

    Publimetro fue una responsabilidad… y una promesa a quien espero que se sienta orgullosa de mi trabajo todo este tiempo. Me acuerdo bien ese día, algo lejos de la ciudad, donde su recuerdo se fundió con mi dedicación para rendirle tributo a su última voluntad en vida. Pero así como aprendí a quedarme, despedirse también es una promesa a tu memoria para abrir nuevos caminos.

    Te cuento que ahora me siento aliviado de dejar Publimetro con un grupo bastante integrado, nada comparado con lo que recuerdas. Ahora almorzamos juntos, los jueves son una alegría y los viernes una cicatriz en el hígado que nos recuerda que ser felices también duele. Sí, los domingos aún es pesado y apoyaré con algunas cositas desde Madrid.

    Ahora somos conscientes de algo que me mencionaste en los primeros almuerzos de oficina: «nos veremos más que nuestros familiares». Tremenda verdad me ha enseñado que las asperezas no deberían perjudicar la misión del grupo. Darnos el hombro, empujar el coche… Darnos la mano para que cada quien pueda crecer en su área.

    Lo sé, suena bastante idealista, pero ver la evolución de un grupo humano hasta la actualidad me ha servido como experiencia para cosas más grandes que estarán por llegar. Cómo no estás aquí para comentarte tantas ideas y recibir tu apoyo moral, sea creyendo más en mí que mis propias habilidad o para sujetarme al suelo mientras alzo vuelo como Ícaro para luego estrellarme en el cruce de la avenidas Miroquesada y Lampa.

    Mañana pasaré a visitarte. Lo más seguro es que será con algo de resaca, pero igual te veré antes de partir. Un abrazo larguísimo donde estés. Deséame suerte y gracias por todas las cosas que hiciste y seguro no imaginabas la transformación que hiciste en las vidas que tocaste. Gracias Lore.

    André Suárez Paredes

    septiembre 3, 2016
    Artículos
    Periodismo, Publimetro
  • El Mimo

    Anoche asistí a la pizzería cultural ‘Remy’ ubicada en Los Olivos, cerca al cruce de las avenidas Universitaria y Antúnez de Mayolo. Fui principalmente por un show musical. No estaba preparado para lo que vería después de ese número.

    A manera de cierre, un mimo llamado Enzo Gárate subió al escenario para hacer un show tan sencillo como inolvidable. Primero interpretó a un personaje bastante divertido y torpe, pero luego las risas se tornaron en una especie de introspección sutil, pero poderosa.

    Se trataba de un hombre que luchaba con un sombrero que se hacía el difícil. Lo sé, suena raro, pero el sombrero prácticamente era un personaje. Además de servir para cubrir la cabeza, el mimo lo utilizaba como un saco de caretas, los cuales se colocaba en el rostro expresando sonrisa, tristeza, enojo, etc.

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    Hubo un momento en el show que entre las caretas que sacaba del sombrero -haciendo el ademán de colocárselos en el rostro- observé mi cara reflejada sobre el escenario. ¡Sí, me veía actuando!

    Muy pocas veces sentí tanto apego por un número artístico. La catarsis fue tremenda y tan solo era un inicio para lo que vino después. El mimo interpretó a un tipo enamorado a lo largo de toda su vida, desde que se enamora hasta que hace de abuelo esperando su muerte… pasó de la compañía familiar a la completa soledad.

    Parpadear se hacía difícil. La experiencia fue única en su sensibilidad. Hubo quienes recordaron a sus abuelos, a sus padres con ese último número. Yo me veía a mí mismo y lo que desconoceré en el futuro. Cada situación e historia, desde el romance hasta la paternidad, el número acabó siendo una lección única sobre… sobre… No sé. ¡Sobre eso mismo! Desconocimiento a qué nos depara la vida.

    Fotos: Facebook – Enzo Gárate

    André Suárez Paredes

    agosto 27, 2016
    Artículos
    Mimo
  • Jungla Urbana, mi otro proyecto…

    No me gusta hacer autobombo, hasta me desagrada hacerlo -sin que me lo pregunten- por el temor a que alguien crea que trato de lucirme. Sin embargo, en esta oportunidad, creo que es dable contarles sobre ‘Jungla Urbana’, mi otro blog que realizo para el diario Publimetro, con las humilde intención de sumarle audiencia a pocos días de que abandone mi puesto laboral.

    Aquí les comparto la descripción de este espacio que manejo desde febrero de 2015. Cada lunes publico un video nuevo, aunque las futuras ediciones aún están en suspenso por mi futuro viaje a España.

    No hay mejor ficción que la realidad colmada de narraciones extraordinarias, aquellas que nos parecen tan cercanas y a la vez difíciles de creer. En ‘Jungla Urbana’, disfrutaremos de estas historias cada semana con su respectiva cuota de suspenso y horror (…) Bienvenido a esta aventura a través de la selva de cemento.

    De momento no puedo compartir los videos por falta del código HTML, hasta que suba todo el material a YouTube, cosa que aún tengo pendiente. Igual les dejo el enlace para que disfruten del material.

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    André Suárez Paredes

    agosto 17, 2016
    Artículos
    Jungla Urbana, Publimetro
  • Los sueños olímpicos de alcoba

    La historia de Julius Yego me recuerda una etapa inocente de mi vida. Cuando era niño -por alguna extraña razón- me encantaba jugar a que participaba en las Olimpiadas. Lo que hacía era encerrarme en mi cuarto, cerrar mis ojos e imaginar al público observándome con suma atención. ¡Era bastante divertido!

    Hacía salto con garrocha con la ayuda de una escoba, esgrima con un tubo largo de cartón, salto alto lanzándome encima de mi casa, lanzamiento de jabalina con una regla larga que tenía… Lastimosamente nunca pude practicarlos.

    «¿Esgrima? Eso es solo para pitucos», me contestó mi papá cuando le revelé mi gusto por este deporte poco extendido en nuestro país. «Dedícate al fútbol, eso te ayudará a tener más amigos».

    Lástima que durante mi infancia no había YouTube como impulsar mis ganas por aprender cosas nuevas, así como pudo Yego con el lanzamiento de jabalina. Ahora que los años pesan, la nostalgia me invade cuando observo a los jóvenes atletas de Río 2016. No quiero creer que se me pasó el tiempo…

    Si eres joven y aún tienes la oportunidad, mira esta historia compartida por PlayGround. Quizá te anime a cumplir tus sueños más inocentes… como yo alguna vez los tuve.

    Crédito de la foto: Republic of Korea

    André Suárez Paredes

    agosto 16, 2016
    Artículos
    Río 2016
  • ‘Dónde diablos está la verdad’

    El título forma parte de la canción ‘La verdad’ de Nito Mestre (te la recomiendo)

    Actualmente vivo una especie de filosofía bastante alpinchista. Mi idealismo universitario se ha ido desvaneciendo con el tiempo, y ahora analizo la realidad con una perspectiva bastante amplia. Ya no creo en verdades absolutas, no creo tener siempre la razón ni trato de convencerte de mis ideas, pero sí insisto en los valores categóricos (no excluyentes) para que todas las personas del mundo puedan convivir en paz. Siento que perdí mis opiniones ante una realidad infinita.

    El libro de David Fichman titulado ‘Inteligencia espiritual en la práctica’ me ha ayudado a identificar el ego en nuestra vida cotidiana. ¡En realidad es un buen avance! Seguro hablaré de esta obra en más publicaciones, pero quisiera detenerme en una reflexión básica…

    Hoy en día odio a las personas que se jactan de saberlo todo, incluso creer que conoce cada aspecto de las cosas y cierra sus ideas con «de todas maneras lo sé», «obvio que es así» o «no seas ingenuo, claro que tengo razón». La gente que no es consciente de su ego tiene el problema de nunca rectificarse. Se piensa que una persona ideal es la que nunca se equivoca, que nunca cambia de opinión, pero como reza un proverbio chino: «rectificar es de sabios».

    Una manera para nunca rectificarse (y pasar la vergüenza de cambiar de opinión) es dejar el ego a un lado, ser consciente que no conocemos toda la realidad e iniciar una conversación vacío de ideas, escuchar y alimentar los conocimientos sin mayores prejuicios.

    Suena fácil, hasta cliché, pero no saben lo difícil que es. Imagínate ponerlo en práctica ante un pedófilo, un feminicida o un asesino. Las emociones son las enemigas de la imparcialidad, y la versión de la verdad que buscamos se transforma en lo que nos gustaría creer. ¡O lo que puede ser peor! Tener una perspectiva por la presión del grupo.

    Escuchar sin filtros es difícil, pero necesario. Sin embargo, para escuchar a otro lo primero es escucharse a uno mismo. Creo que no puedes hacer nada de lo que planteo aquí si no se cuenta con una lógica interna bien trabajada. Nadie mejor como Oscar Wilde para entender a lo que me refiero.

    «No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo».

     

    André Suárez Paredes

    agosto 14, 2016
    Artículos
  • ¿Estas once cosas hacen a un hombre irresistible?

    Uno de los retos de ‘No hablemos de cosas tristes’ es crear publicaciones con cierta perspectiva femenina. Lo que siempre hago es mantener cierta neutralidad para que este espacio sea del agrado de todos.

    Bien es cierto que -en algunas oportunidades- me tomé el trabajo de analizar perspectivas puramente masculinas. Hoy pienso hacer justicia y contarles de este interesante artículo titulado ’11 cosas de un hombre que me ponen cachonda’.

    La autora del artículo, Erica Jagger, explica que a sus 52 años no tiene un tipo de hombre concreto. «Al menos, no un tipo de físico», explica. «Me atraen los hombres con una sensualidad palpable».

    Lo interesante de la perspectiva de Jagger es que profundiza en elementos intangibles como las cualidades, los valores y los rasgos del carácter.

    1. Jagger arranca su lista explicando que la fuerza de un hombre tiene un atractivo especial. No se refiere a la fuerza física, sino a la fortaleza interior. «No hay nada más sexy que un hombre con los pies en el suelo, consciente de los impulsos y la rabia que pueden haberle descarrilado de joven, y con una seguridad en sí mismo que expresa, sin arrogancia».

    2. Aparentar que eres perfecto, que tu fuerza lo puede todo, resta puntos para las mujeres que se maravillan con los hombres vulnerables. Es decir, alguien que es capaz de «contarte lo que quiere, lo que teme, la forma en que le haces sentir, lo que ha cambiado, lo que ha superado, lo que puede con él».

    3. La autora agrega a su lista el valor de la integridad como el hombre que goza de profundidad de sentimientos y no depende de las mentiras para engatuzar a una mujer, así como lo hacen los «mujeriegos, canallas y narcisitas».

    4. La inteligencia es atractiva para las féminas cuando el hombre se muestra con «sed insaciable de aprendizaje y un don para expresarse de forma original».

    5. El sentido del humor es básico para generar un contacto agradable con una mujer. Para Jagger, «la inteligencia y el humor son compañeros de cama inseparables. La gente inteligente lee los matices y ve el humor en las situaciones».

    6. Jagger se refiere a la cercanía como «la compasión, la empatía, la sonrisa y la risa fácil», elementos que generan contacto entre un hombre y una mujer.

    7. La autora explica que el valor de la generosidad es sexy en el sentido que hay un equilibrio emocional entre el dinero y los sentimientos. La persona que gusta de «contar centavos (…) sugiere una preferencia por las cosas antes que por las personas.

    8. Al concepto de cercanía, explicado líneas arriba, entra en acción mediante el cariño. El contacto físico (sea o no con fines sexuales) es atractivo para una mujer.

    9. El problema de los hombres que buscan el éxito para atraer a las mujeres es la poca concentración en el ahora. «La capacidad de estar presente en el momento aunque sea amargo es la mejor forma de ambición, porque requiere un compromiso con el crecimiento personal».

    10. De acuerdo con la autora, los hombres dominantes que no entienden la necesidad del compromiso son insoportables. El compañerismo es algo que Jagger prefiere por su capacidad de consentimiento.

    11. Al final llega lo más interesante. Jagger explica que la seguridad en la cama «no tiene nada que ver con el tamaño del pene», sino en la «capacidad para leer mi cuerpo y mi respiración, una perseverancia sensual en un momento en que puede mirarme o no a los ojos, pero en el que se requiere un deseo de mostrarse vulnerable y presente».

    Las reflexiones de Jagger son interesantes en el sentido de que hay cierto equilibrio entre los valores de la lista. De hecho, ponerlos en práctica haría de los hombres unas mejores personas en ciertos aspectos emocionales. ¿Qué opinan?

    Fuente de la foto:  Seagul – Bajo la licencia de Creative Commons

     

    André Suárez Paredes

    agosto 8, 2016
    Artículos
  • El mejor consejo del mundo para cualquier edad…

    Cada vez que escuchamos un consejo, el orgullo nos tapa los oídos y creemos que somos perfectos. «¿Qué clase de idiota crees que soy?», suele pasar por la mente cuando creemos que somos perfectos, incluso, cuando nos equivocamos.

    Imagina dar un consejo a tu yo del pasado. ¿Qué le dirías al chico de 15 ó 9 años? O mejor compliquemos las cosas, ¿qué le dirías a tu yo del presente si fueras del futuro? Las respuestas a estas preguntas no son definitivas, porque nunca hemos vivido lo suficiente como para aconsejar algo «perfecto» para todas las edades.

    Sin embargo, este video parece dar en el clavo. Míralo completo y en la parte final, antes de los créditos, escucharás el mejor consejo del mundo para cualquier edad…

    Fuente de la foto: Brian Smithson

    André Suárez Paredes

    agosto 3, 2016
    Artículos
    Psicología
  • Ni Albert Einstein supo qué quiso…

    La vida de un genio debe ser bastante difícil. Imagina, por ejemplo, tener el poder se saber precisamente qué quieres. ¡Qué aburrido sería! Desconocer algunos aspectos de nuestra personalidad es divertidísimo, porque así puedes llevarte una sorpresa (agradable o no) en cada experiencia. Se eso se trata la vida: tratar de no cagarla siempre en el segundo, tercero, cuarto, quinto… intento.

    Saber que Albert Einstein preparó una lista de condiciones para su primera esposa, Mileva Maric, te hace sentir más cómodo cuando crees que hace falta intelecto para solucionar las cosas más sencillas de la vida. Incluso para él fue errado tener una idea de lo que quiere, a pesar de su estupenda habilidad cognitiva.

    Entre las cartas que la pareja se enviaba durante 1897 y 1903, se reveló que Albert preparó una lista de condiciones para que su esposa vuelva a estar con él. Aquí te repasamos los términos.

    1. Deberás asegurarte de:
      1. mantener mi ropa y la del hogar en buen estado.
      2. servirme tres comidas en mi habitación.
      3. mantener mi dormitorio y el estudio limpios, y debe quedar claro que mi mesa de trabajo es para mi uso exclusivo.
    2.  Renunciarás a cualquier tipo de relación personal conmigo en la medida en que no sean estrictamente necesarias por razones sociales. En concreto, renunciarás a:
      1. sentarte en casa junto a mi.
      2. pasear o viajar juntos.
    3. Tendrás en cuenta los siguiente puntos:
      1. no mantendremos relaciones íntimas, ni me reprocharás nada.
      2. dejarás de hablarme si yo te lo pido.
      3. abandonarás mi dormitorio o estudio inmediatamente, y sin protestar, si te lo pido.
    4. Te comprometerás a no menospreciarme delante de nuestros hijos, ya sea con palabras o hechos.

    Mileva aceptó las condiciones hasta que no pudo más en 1914. Huyó con sus hijos de Berlín y formalizó el divorcio en 1919.

    Me pregunto si Albert nunca dudó al redactar esta especie de manual sobre cómo satisfacerlo en una relación, porque nunca somos el mismo a lo largo del tiempo. Sorprende aún más que el intelecto de Einstein haya intentado convencer a su esposa que «teniendo las cosas claras» todo sería fácil. ¡Como si una relación fuera un contrato! Lo mejor es dejarse llevar por el sendero de la incertidumbre hasta sentir una química imposible de explicar entre dos personas aparentemente inconexas, pero juntas bajo el mismo misterio.

    Lo mejor es descubrirse y fascinarse cada día con nuevos aspectos de nuestra personalidad. Nada de creerse feliz para el resto de la vida con una especie de fórmula mágica, racional hasta en las letras pequeñas del enunciado. La ignorancia puede convertirse en curiosidad, y esto último en el alimento del espíritu crítico.

    Fuente de la foto: Wikipedia

    André Suárez Paredes

    agosto 2, 2016
    Artículos
  • Canciones para viajar solo

    El escritor español Miguel de Unamuno (1864-1936) dijo alguna vez que «se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte». Coincido en cierto aspecto, porque cada día se me hace insoportable vivir en la misma ciudad, con la misma rutina y la misma seguidilla de noticias que retratan la peor cara de mi país.

    Quiero huir aunque no sepa precisamente de qué o quién. Quizá de mí mismo, no lo sé, pero viajar siempre tiene algo de terapéutico, más aún si eres de los lobos solitarios que prefieren jironear por el extranjero sin mayor compañía que sus pensamientos, sus silencios y algo de hambre en el buche.

    Pienso que la música siempre ayuda para adaptarse a estos nuevos lugares. En Chile no dejaba de taraear los temas del fallecido artista Víctor Jara, mientras que en Cuba Silvio Rodriguez me contagiaba el espíritu revolucionario de una vida anclada en las ideologías y pasiones del pasado.

    El Viejo Continente debe tener algo distinto, apuesto a que será así. De momento, prefiero armar un playlist con temas que -a mi parecer- funcionan a la perfección sea el lugar donde estés, especialmente cuando te topas contigo mismo en la más profunda soledad.

    Fuente de la foto: Konstantin Tilberg

    André Suárez Paredes

    agosto 1, 2016
    Artículos
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Disculpa si te puse triste…

 

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