El «setup» de tu cerebro

En una de las tantas visitas al neurólogo aprendí que la sabiduría no está en la inteligencia ni necesariamente en la experiencia, sino en el tiempo y en el envejecimiento de la red neuronal. «¿No has notado que los más viejitos son más sabios?», me dijo el doctor mientras llenaba mi receta. «Es que su procesamiento neural se excita menos que la de un joven y eso ya es propio de la edad y los años. Es por eso que tienen esa sabiduría».

Me quedé pensando en eso último mientras caminaba como un cojudo por los pasillos de la clínica. Recién cruzando la puerta de los treinta creo estar experimentando cómo eso de que la «edad está en la mente» son huevadas, el peso de la edad -más allá de cómo lo puedas interpretar emocionalmente- está en las conexiones neuronales, en la ciencia que de cierta manera determina tus procesos cognitivos.

No estoy diciendo que la ciencia pueda determinar quién eres. ¡Te imaginas algo así! Seríamos máquinas prácticamente. A lo que voy es que hay ciertos parámetros dentro de la ciencia que funcionan como la base mediante la cual un organismo procesa las experiencias. Que sean buenas o malas ya eso va de cada quien, sino que insisto en la existencia de un «setup» que sirve como filtro/decodificador de lo que un ser humano procese en la vida cotidiana.

Y todo eso fue lo que se me ocurrió mientras salía de la clínica para tratar de entender por qué diablos sentía hormigueo en las manos y los pies.

«Debes tratar de relajarte… Tu cuerpo ya no procesa la misma carga de estrés y debes ceder algunas veces. Tu organismo no está igual de preparado para soportar tus reacciones, pero eso es normal», fue lo último que me dijo el doctor.

El hormigueo me duró como un mes y luego se fue yendo mientras hacía pases con mi sistema nervioso. ¿El secreto? La resignación. Te ahorrar tiempo, dinero y problemas en una vida que te hará mierda… y de la mierda se hace el abono.