La locura de parecernos normales. No me confundas por quien no soy porque no tengo ahora lo que prometí ofrecerte siempre. Temo no tener las respuestas a las preguntas que nunca me he hecho, aunque la edad suponga una garantía de mis prioridades. Tampoco me esperes que el tiempo no avisa ni yo aviso cuando pierdo el tiempo. Solo encuéntrame si me ves mientras no pueda oírte y escúchame cuando no me quieras ver. Porque dentro de lo normal es también querernos aunque nos parezca una locura.
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Enredos

Te me enredas en la cabeza como las ideas, haciendo nudos hasta apretar las emociones y sacudiendo la nostalgia como si de maldades no conociera el tiempo ni de tristezas supieran los recuerdos. Y así ruedas por mi cara hasta susurrar al oído los agravios de los que me acuso y callar cuando la conciencia me pida explicaciones. Luego ya solo desapareces en un murmullo como si el silencio atormentara a cuentagotas, como si te me volaras de la cabeza a cielos aún más lejos de lo que mi voz provoca.
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Así nos despedimos

A costa de naderías hemos alimentado las culpas y ensordecido los arrepentimientos. A cambio de qué dejamos de ser los mismos para recordarnos después que siempre fuimos iguales. Poco me conocías que peores cosas son las que soy y desconocida me pareciste por las cosas que no esperabas ser. Así mejor nos despedimos aunque los calendarios nos entristezcan los cumpleaños y las festividades sean conteos regresivos de un deseo cada vez más lejano. Abrázame así de lejos que de cerca nos dolemos pretendiendo entender lo inacabado de nuestros universos.
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Llevarte

De una brisa vinieron de las estrella el mar y del aliento el viento a respiros y gemidos del amar. Dando vueltas por los aires como luciérnagas vestidas de noche y de acuarelas a gotas de lluvia sobre mi horizonte. Quedase allí el que creí ser a nombre de silencio y a cambio el ruido de quedarme a bocas de un beso. Agitado escaso de aire a días de hallarme y a eternidades de dormirte a cielos de distancia. Cansado de sentir que el mundo huye a mis tardes y reanimado por llevarte a donde alcanza la esperanza.
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La casa

Hay una casa habitada de ilusiones en la que se desarrolla una vida inventada y que no es la mía, pero sí tan mía como la resignación de las desilusiones. Allí transcurren los pesares de una vida arrebatada por la prisa, los horarios impostergables, el descubrimiento del amor a cada noche cuando por la mañana amenazaba con no verte nunca más. Hablo las ilusiones de desvestirte con el alivio de ser pasajeros a la rutina, vulnerables a las promesas, enemigos en tregua por quienes trajimos a la vida. Y ahora, en esa casa, duermen los artífices de una vida inventada a la que abandoné por vivir.
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Sueño

De un sueño dentro del sueño acabamos dormidos soñando el sueño de jamás despertarnos. Porque despertar de sueños inacabados es acabar con los sueños que, en sueños, pudieron soñarnos para seguir durmiendo sin percartarnos que ahora sueño donde tú ahora no me sueñas y tú sueñas donde mis sueños despertaron. Soñemos así como quisieras, como el sueño del que aún duermo y soñar que me dijiste adiós.
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Ladrón de almohadas

Me llevé de tu cama la almohada en la que soñaba despertarme a tu lado toda una vida. No podía ser tuya la imaginación y debería ser mía la ilusión de un sueño en el que solo dormí yo. Allí descansan tus narraciones dentro de mis historias y la creatividad hecha espuma viscoelástica. Déjame llevarla a mi cama y a otras tantas camas para perseguirte sin acordarme de las culpas. Ser amantes así sin que puedas hacer nada mientras, debajo de mi cabeza, habita el universo en el que me adueño de los desenlaces a nuestra historia.
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Murmullos

Al rato vine a verte de una ilusión para recordarte en las formas de las que no pude vivirte. Así me paso el tiempo dentro de ratos en los que te pierdes dentro de posibilidades tan infinitas como las formas en las que no supiste decirme basta mientras las malas ideas nos parecían las mejores. Es que de cuando en cuando el tiempo parece transcurrir en ratos en los que apareces sin vestirte de nostalgia y colmada de impresiciones. Será que el tiempo corre detrás tuyo y dibujo recuerdos cuando callas así como cuando te hablo en murmullos.
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De mi perdón

Hay un momento dentro de los sitios que te aparecen mientras me olvidan, y soy testigo de lo que he vivido aunque sea mi memoria -y solo mía- la prueba de haber estado allí. Es como despertarse sin haber soñado o de haberte amado aunque de amor entendamos cosas distintas. En ese momento siento haberte amado así como haberte querido fuera de mi vida. Solo es en ese momento en el que soy las promesas incumplidas de lo que supuestamente era mi mejor versión y te dije haberte amado suponiendo que sabía amar. Es por eso que, en el momento, no te veo siendo mía y yo no me veo siendo yo, porque ahora eres quien sobrevivió a mi historia y yo soy la historia de mi perdón.
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Saludos fugaces

Hablaron por nosotros
los nervios
de reconocernos
en historias
de otros…
Nos encontramos
como testigos
de lo perdido
a lo que amamos…
Bastaron las cortesías
para no arrastrar
las palabras desde ayer
y saludarnos
con el deseo
de hallarnos
en historias
tan distintas
como nuestras
para sonreírnos
con el alivio
de que ahora
no somos los mismos
sino hasta peores
pero aliviados
de ser quienes
nos tocó vivir.

