De una brisa vinieron de las estrella el mar y del aliento el viento a respiros y gemidos del amar. Dando vueltas por los aires como luciérnagas vestidas de noche y de acuarelas a gotas de lluvia sobre mi horizonte. Quedase allí el que creí ser a nombre de silencio y a cambio el ruido de quedarme a bocas de un beso. Agitado escaso de aire a días de hallarme y a eternidades de dormirte a cielos de distancia. Cansado de sentir que el mundo huye a mis tardes y reanimado por llevarte a donde alcanza la esperanza.
Llevarte


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