De todas las voces
odias mi voz
aunque hablen de mí.
Te oyes para sentirme
sin oírme y me odias
cuando no es mi voz
la que habla por mi.
E invitas al silencio
para desaparecerme
siendo la bulla
el eco de mi alma
ahogado en mis palabras.
Ódiame hasta desvanecerme
cuando sea hora
de apagar la luz.
Apagar la luz


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