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La soledad sí puede matarte

La soledad se ha vuelto una epidemia en el mundo. Investigadores de la Universidad de Brigham Young (Estados Unidos) revelaron que la soledad llega a matar a más personas que la obesidad; es decir, algo más de 2.8 millones de personas al año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

“Hay evidencia sólida de que el aislamiento social y la soledad aumentan significativamente el riesgo de mortalidad prematura y la magnitud del riesgo supera la de muchos indicadores de salud líderes”, explicó Julianne Holt-Lunstad, encargado del estudio.

La soledad no mata por sí sola, sino degenera el sistema inmunológico debido a nuestras condiciones psicológicas. Los especialistas advierten, por ejemplo, de que la soledad genera mayores probabilidades de padecer demencia, sueño fragmentado, problemas cardiovasculares y reducir las defensas.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a la soledad?

De acuerdo con la Real Academia Española, la soledad es la “carencia voluntaria o involuntaria de compañía” y el “pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o algo”.

A nivel psicológico, la soledad es un mecanismo diseñado para motivarnos a interactuar socialmente.

La soledad es subjetiva en el sentido que realmente nunca se está solo -a menos que vivas en un desierto-, sino es la sensación no contar con nadie. Basta con sentirse solo para estar en soledad, a pesar de que tengas buenos amigos y una familia encantadora.

La soledad es una sensación que comúnmente afecta a los ancianos, pero nuevos estudios han demostrado que jóvenes entre las edades de 16 y 24 años también se ven afectados por la soledad.

La neurociencia de la soledad

Un interesante video de AsapSCIENCE explica cómo la soledad actúa en la actividad cerebral.

La persona que padece de soledad percibe la imagen de alguien amado con una reacción similar a la satisfacción de recibir comida. En otras palabras, ambos estímulos ocasionan el mismo resultado en el sistema de recompensas.

Foto: Matthias Ripp / Flickr – Bajo licencia de Creative Commons

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