Quisiera hallarme en las circunstancias más ajenas para que me halles como un ser menos insólito. No haría falta contarnos las papeletas ni escudriñar en las anécdotas incómodas aunque divertidas. Concibe mi existencia por horas y tenme por eternidades. Apóyate en mí para caernos que yo golpearé el suelo primero para evitar explicaciones. Que para caer creo levantar vuelo mientras me tomas del alma para arrancarme las sensaciones, y así estrellarnos ya sin cargas ni contrapesos, como si nos riéramos de besar el suelo mientras solo pienso en las excusas de cómo besarte a ti.
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Nota al pie

Apareciste de repente como las malas idea y fugaz como las promesas inolvidables, repentina a salto de bailarina, repentina como el mal viento. De sonrisa asesina a mis buenas intenciones y cómplice a los bajos instintos, y de carne mi carne como alimento a la más bella perversión. No hacían falta las palabras si las ideas sobraban en los gestos. Para qué hablarnos si para eso deberíamos pensar y pensar es lo que menos deberíamos hacer. Y es que mejor será así, sin hacernos nada hasta que, de la nada, seamos la historia de tu historia y yo tu nota al pie.
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Del sueño su sueño

Cómo hago para despertar del sueño en un sueño del que soñé sin haber dormido. A cuál ruido escuchar. A qué pesadilla vivir. Cómo se despierta de los sueños que a su vez sueñan en otros sueños de los que escapan de mí. A qué voz oír. A qué silencio contentar. Cómo hago conmigo si, de los sueños, mis sueños temen a que no vuelva a soñar jamás. A qué estoy de despertar. A cuánto estoy de morir.
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Nombre

A qué llama mi nombre si todos voltean a verme dándome por aludido cuando, por alivio, no creo ser quien todos piensan que soy cuando llaman a mi nombre. Pues no soy el recuerdo ingrato de quienes por hoy me odian ni soy lo que suponía prometer. Ni tampoco creo ser ahora en lo que me convertí ni evolucioné en lo que fue mi mejor versión. Será que mi nombre, tan corto como dos sílabas, es un atrapasueños en el que habitan los recuerdos, los grandes como esperanzadores y pequeños como los agrabios, y los odios correspondidos como amores rabiosos así como mis promesas que ahora creemos como mentiras o las desilusiones que acabé haciendo realidad. Es que a eso llaman cuando preguntan por mí: mi nombre, la bienvenida a las incertidumbres.
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El alivio

Siento el alivio
de no haber más espacio
para levantarse
ni aire suficiente
para gritar,
el agrado de convertirme
en desesperanza
y en la indignación
de los injustificados.
Que siento la alegría
de los miserables,
la resignación
de los modales
y las costumbres
menos apropiadas.
Ya quisiera volar
para rasgar
las superficies
de la tierra,
dejarme llevar
a donde nadie más
me quiera ver
y vomitar la lisura
e incomprensión. -
Pajarito de las uvas

El pajarito de las uvas vuela al ras del suelo para disfrutar del olor de la tierra humeda. Cierra sus ojitos para imaginar historias y volar tan alto como el cansancio lo permita y cantar sus canciones a las flores amarillas de colores tarde. Levanta el pico como si pudiera alimentarse y lo entierra a costa de esperanzas. No vive del aire ni se acomoda en la tierra mientras su vida transcurre en otros cielos que no son estos cielos y en nidos de los que no son suyos.
El pajarito de las uvas anda y corre y vuela y volará más alto de lo que alcanza el aliento tras un suspiro del no puedo más, mañana será mejor.
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Los inexistentes

A cuántas injusticias podré vivir en paz
a partir de que golpe dejaré de sentir dolor
ya quiero dormirme sin miedo a despertar
no quiero que me amen solo por compasiónni querer a los que me hirieron de amor
quiero el espacio que ocupa mi existencia
existir al menor precio de la consideración
sobrevivir a costa de la indiferenciaA qué paz se refieren los demás
en la que nos perdemos a voluntad
pidiendo permiso a la justicia
para los inexistentes
y por los inexistentes de verdad. -
Mientras perdemos el tiempo

Ya no quisiera creer en que mis últimas palabras serán las palabras que jamás desearás haber escuchado. Ni me despidas suplicando al tiempo el tiempo en el que nos abandonamos. No quisiera congelarte en la memoria en lo que tarda la muerte ni demorarme en morir para nunca habernos encontrado. En qué nos convierte la indiferencia sino en inexistentes con trazos de memoria. A qué odio nos debemos, a qué tristeza nos abrazamos… A qué dolor atenernos cuando se nos acabe la esperanza mientras perdemos el tiempo.
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El invisible

Ostento el poder de ser nadie para convertirme en cualquiera. No soy invisible sino transparente. Podrás tocarme sin atravesarme las venas, echarme encima y tocarme la cara como si acariciaras el viento, y del viento besarme como si no existiera. Creerás que desaparecí sin haberme ido. Me recordarás sin haberme querido y te recordaré por haberme convertido en alguien.
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Eco

A golpes de corazones te haces espacio como los malos recuerdos en las nostalgias más dulces. No hace falta intercambiar gestos por versos ni promesas por lástima. Ahora nos sobra el tiempo para deshojar veranos a suspiros aunque nunca nos den las horas para adornarte de anécdotas, y las recuerdes todas sin que me nombres. Es que te veo pasar a saltos en el tiempo mientras desapareces en voz la memoria de tu eco.

