Enredos

Te me enredas en la cabeza como las ideas, haciendo nudos hasta apretar las emociones y sacudiendo la nostalgia como si de maldades no conociera el tiempo ni de tristezas supieran los recuerdos. Y así ruedas por mi cara hasta susurrar al oído los agravios de los que me acuso y callar cuando la conciencia me pida explicaciones. Luego ya solo desapareces en un murmullo como si el silencio atormentara a cuentagotas, como si te me volaras de la cabeza a cielos aún más lejos de lo que mi voz provoca.

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