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“Una cerveza” y cómo aplaudimos las desgracias personales

Hay canciones que aparentan ser felices hasta que te topas con la historia que hay detrás. Esto casi siempre pasa con los temas musicales en inglés, debido a que solemos ignorar ciertos significados a la hora de cantar o tararear una determinada canción.

Solo que las cosas se ponen grises cuando se trata de tu mismo idioma y no eres consciente de que, detrás de tantos colores y tonos alegres, existe una historia algo triste y comprometedora.

Recientemente, el cantante argentino Rodrigo Tapari dio una entrevista en la que reveló un dato interesante de la canción ‘Una cerveza’, del grupo de cumbia ‘Ráfaga’.

Tapari contó que él ayudó a componer la popular canción que cruzó fronteras y encantó a Latinoamérica. Solo que hubo un detalle que recién sale a la luz. Detrás de tanto amorío frustrado, está la confesión de quien tuvo problemas con el alcoholismo.

“El éxito rotundo me llega con esa canción. Y yo la compongo teniendo el tema del alcohol. Yo dependía de eso. La típica excusa para calentar la voz era tomarme una o hasta dos botellas de Whisky”, señaló el artista.

“En muchas oportunidades subí totalmente borracho pero estaba bien. Cantaba espectacular, pero la realidad era otra. Yo necesitaba eso”, agrego.

Aprovechando este caso, comparto algunas canciones que aparentan ser alegres cuando, en realidad, guardan cierto mensaje que merecen mayor atención a que un simple “me gusta cómo suena”.

“Pumped Up Kick’s”, de Foster the People, por ejemplo, trata sobre el bullying y las terribles consecuencias que dejan a sus víctimas.

“Some Nights”, de Fun, es otro caso en el que el cantante debate sobre si seguir con su carrera o dedicarse a su familia.

No te lo esperabas, ¿verdad? Es curioso cómo la creatividad puede llegar a ser estupenda al confundir los sentidos y convertir una situación crítica en una obra emocionalmente positiva hasta el punto de ser bienvenida por el público. Será que la obra musical es concebida como un objeto ajeno a la situación emocional del artista, a pesar de que esté pidiendo ayuda indirectamente en la composición de la letra. Al fin y al cabo, el más común de los oyentes aplaude el resultado final, porque finalmente es lo que nos toca, lo que oímos y con lo que tratamos. ¿El artista? Pues está ahí para crear, es su trabajo, pero -a su vez- su condena si es que el éxito proviene de una mezcla de depresión y talento artístico.

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