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La tendencia de viajar al lugar de tus antepasados tras la prueba de ADN

Mi gusto por la historia es a la vez un síntoma de mi ansiedad por no saber exactamente cuáles son mis origenes étnicos. Toda la vida me identifiqué como afrodescendiente, incluso los más cercanos me apodan “negro”, pero contradictoriamente en mi familia me consideran mestizo.

Menudo problema que empeoró cuando me enteré que mi máxima referencia para autodenominarme afrodescendiente -es decir, mi abuela paterna- se registró como mestiza en el último censo nacional. Recuerdo cómo los primos nos sorprendimos, pues todos habíamos elegido la opción “afrodescendiente” a partir de su herencia genética.

Fue entonces que la duda se hizo insoportable, por lo que me puse a navegar un poco para toparme con un interesante servicio de análisis de ADN para saber de una vez por todas mis raíces étnicas. Incluso, hay quienes se hacen dicha prueba y luego viajan a sus comunidades de origen. Debe ser una experiencia hermosa, algo que espero hacer un día.

La confiabilidad de las pruebas de ADN

Citemos primero algunas compañías que ofrecen este servicio. Ancestry, 23andMe, AfricanAncestry.com y MyHeritage son algunas de las más conocidas y suelen pedir una muestra de saliva o un hisopo frotado en la mejilla. Los resultados se dan a conocer vía email o correo postal luego de tres o seis semanas.

La genealogista Diahan Southhard comentó al New York Times que los resultados son confiables, pero no en todos los casos.

“Los resultados del análisis de la etnicidad que recibes de la compañía de pruebas se basa, en gran parte, en la gente con la que te compara esa misma compañía. Si eres de Francia, pero tu compañía no ha realizado muchas pruebas con franceses, el resultado de tu análisis no será muy bueno”, precisa.

El negocio de los “viajeros ADN”

Algo me dice que me uniré pronto a ese grupo de viajeros que se han trasladado a su zona de origen tras la prueba de ADN; una tendencia que está a la alta en los últimos años.

De acuerdo con Allegra Lynch, miembro de Travel Leaders Network, los “viajeros ADN” han gastado en 2018 1.5 millones de dólares, casi el doble de lo que se gastó en 2017.

Esta tendencia concuerda con los registros de Booking. Al menos el 40% de 21 500 usuarios del servicio de reserva de hospedaje reportó que había hecho un viaje relacionado con los resultados de las pruebas caseras de ADN.

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