Lo que nadie se imagina 

Lo que nadie se imagina 28

-Pajaro de mierda… El señor Benítez presiona el freno a fondo de su auto, acciona el limpia parabrisas, su esposa grita hasta irritar al esposo logrando que él haga un silencio luego de insultar al pájaro que se estampó en su parabrisas en plena Costa Verde. Un pedazo del pico del ave se incrustó en el parabrisas, clavándola sin la posibilidad de retirarla y su cuerpo se balancea. Un giro brusco, el cuerpo del ave se mueve, se parte el pico, solo la cabeza del ave sigue incrustada… la señora…

Leer más
Lo que nadie se imagina 

Lo que nadie se imagina 27

Tendida sobre la cama, él deja caer su cuerpo encima de ella recordando las travesuras de cama del pasado. Ella se desviste apurada, comienza por la blusa arrancándose los botones para mostrar los senos a su amor. Él la mira con ojos hambrientos de ver la figura desnuda de su mujer luego de varias noches sin poder tocarla. Ellos se acomodan sobre la cama y ella tira la blusa blanca al suelo para entregarle el cuerpo a su amor. Él contempla los senos de su pareja mientras ella cierra los…

Leer más
El avezado delincuente de lo impensable Cuentos 

El avezado delincuente de lo impensable

Eran las cinco de la tarde cuando Fabián Jara, alias ‘Sabelón’, abordó uno de los tantos buses que transitan por la avenida Abancay. “Un día más de trabajo”, pensó mientras sacaba de su morral una pistola calibre 25. Con un par de mierdas y carajo se ganó la atención del público. Todos guardaban sus celulares, escondían las billeteras, se metían las monedas en los bolsillos, se guardaban los anillos en las medias… Todo el mundo ocultaba como podía lo poco de valor que uno exhibe -no sin cierto temor- en…

Leer más
Lo que nadie se imagina 26 Lo que nadie se imagina 

Lo que nadie se imagina 26

La tarde del verano pasaba sin causar sorpresa alguna para Joaquín Crédulo. No dejaba de ver el reloj para saber a qué hora su enamorada podría atender su llamada: temía interrumpirla para no causar su exabrupto. Joaquín miró el televisor y comenzó a hacer zapping por los canales de señal abierta. Prendió su computador para revisar su correo hotmail, pero mediante la página del Internet Explorer, porque si ingresaba al MSN en línea podría ser descubierto por su Gabriela, su enamorada. Resulta que un viernes por la noche, Joaquín conoció…

Leer más
El eco de tus suspiros Cuentos 

El eco de tus suspiros

Y lo que viene es la transcripción de un alarido ahogado entre los dedos, que ahora duerme como mal recuerdo en el fondo de la almohada. Lo que viene no espera ser un testimonio, menos una querella a la injusticia, sino un texto sumido en la quietud de los nervios al estudiar el silencio entre la bulla, la sonrisa que sabe a despedida y la despedida que no espera ser la última. Esta transcripción es un alarido, mas no un chantaje a quien culpo mi exabrupto, del desvelo sin motivo…

Leer más
Cuando sobran las palabras Cuentos 

Cuando sobran las palabras

.. … … …… …… … ……., ….. … . ….., … ….. ….. ……. … … …….. …. …….; …. ……. …. …. …. …. ……… … .. . ……. …; . … . . ., ……;. ……, …. ….. ……. ….. ……………. … … (… ….. ….) . . . . ……., …., …… …. … ………. …… .. … -……- ……… ….. … …… …. …….. ……. …….., …. ….., ……, ……. (…..) …….. …. …… … ……; ……. ……. ……. .. … ….. …. …..-…… ….…

Leer más
Las desopilantes aventuras de Ray Dhrama Cuentos 

Las desopilantes aventuras de Ray Dhrama (II)

Dígame, señorita… ¿Se refiere a un tipo así de este vuelo con lentes negros y cara de cojudo? Sí, ya me acordé de él… Lo habré visto unos dos días atrás, señorita… Aquí por esta parte del barrio es raro ver gente así, pe señorita. No entiendo cómo no le han robado. ¿Como me dice? ¿Si hablé con él? Sí, claro, estaba frente a mi puesto de periódicos. Allí parado donde está usted, señorita, exactamente allí. Solo miraba las portadas de los periódicos, no se inmutaba a decir algo más.…

Leer más