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Compra amigos y abrazos por 10 dólares

La soledad es más dañina que la obesidad y tan perjudicial como fumar 15 cigarros diarios. Suena exagerado, pero lo que las autoridades estadounidenses llaman “epidemia de soledad” es una situación crítica para una sociedad acostumbrada a la falta de tacto. Incluso, hay negocios dedicados a satisfacer la soledad como amigos express y abrazos por unos cuántos dólares. Sí, a ese extremos hemos llegado.

Pagar por amigos

The People Walker, por ejemplo, es una compañía dedicada a cobrar a sus clientes por paseos acompañados. “Si alguien está caminando, no está en las redes sociales, no está viendo servicios de streaming, no está jugando videojuegos y no está comprando online”, dice el CEO de The People Walker, Chuck McCarthy, al portal El País.

Otro caso es Rent a Friend, una plataforma en la que puedes tener “amigos de alquiler”. Puedes pagar entre 10 y 50 dólares la hora, pero -eso sí- está prohibido el contacto. El objetivo es crear lazos y así disipar las sensaciones de la soledad.

Algo peor que la soledad

Donde hay una necesidad, existe una oportunidad de negocio. Así será siempre y para el resto de la eternidad. En este caso específico, si bien las compañías ofrecen una solución inmediata la soledad, creo que no atienden el problema fundamental de las relaciones sociales: uno mismo. Estar acompañado no se limita a más de una persona en el mismo espacio, también es la sensación de “sentirse” acompañado, de que aún en completa soledad tiene a alguien con quien compartir sus experiencias.

Pagar por tener “amigos” y recibir abrazos hace que la experiencia sea efímera, que la atención recibida no sea resultado de una personalidad atractiva para los demás, sino de un servicio por el cual estás pagando. Algo así de ridículo como creer que enamoras a las mujeres cuando, en realidad, pagas a prostitutas para tener sexo. Lo sé, el ejemplo es extremo, pero sirve para identificar que las sensaciones parten de uno mismo hacia los demás, y no estimular esa experiencia pagando por el interés fabricado de ciertos empleados.

La soledad puede ser terrible, pero aún así no se compara con las ilusiones de estar acompañado. Eso resulta peor.

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