fbpx
serias-infiel-sabiendo-que-nadie-se-enterara-de-lo-que-hiciste-infidelidadArtículos Reflexiones 

¿Serías infiel sabiendo que nadie se enterará de lo que hiciste?

Hace un tiempo tuve un interesante debate sobre el comportamiento humano y cómo este se podía adaptar a diferentes circunstancias, incluso contradictorias, dependiendo del secretismo en la intimidad personal… Suena muy técnico todo, pero las cosas se resumen en la siguiente pregunta. Te invito a reflexionar al respecto.

Imagínate que estás en una relación y tienes la oportunidad perfecta para ser infiel. Solo tú sabrás lo que sucedió. No habrán testigos y nadie se enterará de nada, menos aún tu novia. ¿Lo haces?

Uno de mis compañeros dijo algo interesante: “No existe la mentira si es que no es descubierta. A lo mucho puedes sentir culpa, pero la culpa -al igual que la mentira- no tiene razón de ser si es que nadie sabe lo que hiciste. Esto se debe a que la culpa es un subproducto del miedo, que puede llegar a convertirse en un mecanismo de control. La culpa es como pagar las cuentas de algo que no haces ni eres capaz de hacer, por más que te beneficie, porque crees que está mal. ¿Pero qué está mal? ¿Por qué estaría mal si es que nadie más sabrá lo que hiciste?”.

Me parece un argumento válido, aunque no universal. Que nadie sepa lo que hiciste no es una razón para actuar con la más plena libertad si es que vive “su libertad” como mejor le parezca. Me explico en esto último. La libertad, según mi compañero, es sinónimo de una actuación plena sin sentido de culpa sobre las consecuencias de nuestros actos. Sin embargo, en mi opinión, la libertad es un estado de tránsito hacia algo más, por lo que esta libertad no es igual para todos, sino depende de ese “algo más” que la gente desea, incluso cuando la elección sea “no tener libertad” amando a alguien y rechazar la idea de ser infiel, incluso en las condiciones de absoluto secreto.

La idea más inmediata es el sentido de la culpa, pero no es tanto eso. Mi argumento apunta a la incongruencia de ser alguien para una persona importante y acabas siendo otro, aún en el plano más íntimo en condiciones idóneas para ser todo lo contrario. Esa irregularidad entre lo que proyectas ser y lo que eres en el plano más íntimo puede malinterpretarse como “culpa” cuando, en realidad, se trata de una decepción personal ante alguien con quien te esfuerzas en ser tú mismo.

¿Entonces quién eres si es que a esa persona a quien le muestras tu autenticidad acabas engañándola ocultando a alguien más egoísta?

La satisfacción temporal del impulso es razonable en el sentido que se trata de paliar una necesidad, pero cuando la interpretación de esta depende de un discurso de vida, las cosas se complican al exhibir una imagen personal que crees ser tuya, pero a la vez no eres tú, y uno mismo acaba boicoteando su propia proyección de intimidad compartida con una pareja.

¿Te unes al debate? Si es así, pues deja un comentario que quiero seguir alimentando mi curiosidad.

Foto: JunFlickr. Bajo licencia de Creative Commons

Te puede interesar

¿Algo que comentar?

A %d blogueros les gusta esto: