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Lo más extremo que puedes hacer para conseguir una cita

«¿Vamos al cine?», «¿Qué harás el sábado?» y «¿Salimos por un café?» son algunas de las preguntas más cotidianas a la hora de conseguir una cita. Lo mejor es aprovechar la situación para evitar una respuesta negativa a nuestras pretensiones.

Digamos que es todo un arte y algo de sentido común… Sin embargo, este último es el menos común de los sentidos, y eso fue lo que sucedió un buen día en Serbia.

Un hombre de 65 años, identificado con las iniciales Z.N., se había enamorado de una azafata de la aerolínea alemana Lufthansa y quería salir con ella. Hasta allí, las cosas no escapan de lo «normal».

Como la vida no da segundas oportunidades, Z.N. se desesperó al darse cuenta que no hallaba a la azafata en su hotel. «Lo más probable es que esté en el aeropuerto a punto de viajar a su siguiente destino», pensó.

Fue así como Z.N. se dirigió a una cabina pública para llamar al aeropuerto Nikola Tesla de Belgrado. ¿Su plan? Advertir de una bomba inexistente para evitar que la azafata abandone la ciudad.

Los 130 pasajeros y cinco miembros de la tripulación (incluida la azafata) abandonaron inmediatamente el avión y tuvieron que esperar varias horas hasta que las autoridades revisaran la nave.

Si crees que Z.N. tuvo éxito, pues te equivocas. La policía dio con él tras rastrear el teléfono fijo que había utilizado para llamar al aeropuerto. Un tribunal ordenó su detención por 30 días hasta que se formalice la acusación.

No obstante, hay un vacío en la historia. La agencia AFP no pudo confirmar si Z.N. pudo volver a ver o hablarle a la dichosa azafata después de todo. De ser así, habría que conocer la versión de la azafata para determinar si es que no se trata de acoso.

¿Locura de amor? Se los dejo a su interpretación.

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