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Qué hay detrás de ‘los 14 solteros y solteras más codiciados de Lima’

A estas alturas del partido, posiblemente ya estás enterado de la polémica nota El gran partido: los 14 solteros y solteras más codiciados de Lima, publicada el pasado 7 de febrero en el portal web de la Revista Cosas. No entraré en detalles acerca de la relevancia del contenido, debido a que dicha ‘relevancia’ depende de cada público objetivo. Lo que menos quiero es figurarme como el adalid de qué merece ser cubierto por los medios de comunicación, porque soy consciente de que el interés por cualquier tema depende exclusivamente de las experiencias de cada consumidor de noticias.

Lo que sí me ha llamado la atención es el posible tras bambalinas en la elaboración de este artículo que ya no está disponible en la página de la Revista Cosas. De acuerdo con un comunicado, la editorial actuó así para “proteger a sus protagonistas, y no por las diatribas que este contenido pudiera suscitar en terceras personas o medios“.

¿Codiciados según quién?

No hay que ser mezquinos con algo: las personas que aparecen en el artículo tienen alguna dedicación profesional o artística como para ganarse el título de “soltero codiciado”. Quizá no sean los mejores en su área, pero hay que reconocer que están haciendo algo por la vida… algo como tú o como yo o como cualquiera en este país como para ser un “buen partido”. Esto me llevó a una pregunta: ¿qué otra cosa hace que estos individuos sean efectivamente solteros codiciados?

El trabajo es un aspecto que resulta atractivo. Como que por ahí el artículo atina en la diana, pero no hay más que eso. Echando un vistazo rápido, notaremos que hay un criterio de selección implícito según los estándares de belleza occidentales: piel clara, ojos claros, rubios… Curiosamente, los mismos detalles que la publicidad aspiracional despliega en un país que se identifica como mestizo según el último censo nacional.

¿Pero qué hay además de eso? Cánones de belleza, experiencia laboral… Nada más. Los criterios quedan cortos, pero lástima que la Revista Cosas no haya desarrollado más categorías como para que la selección tenga algo más de argumento, porque el tema en sí es interesante. Lástima que lo agotaron con la salida más fácil.

Bonitos todos, ¿pero quiénes son?

¿Nunca les ha pasado que han entrado a una fiesta en la que todos están borrachos menos tú? Algo así me sentí leyendo este artículo, como si hubiese una realidad que se me hace ajena. Obviamente esto es así, porque no soy el público objetivo, algo que no me agobia ni me incomoda, cada quien vive como puede, pero lo que sí me saca de cuadro son los argumentos vacíos, el “es porque es” aunque no haga nada extraordinario. ¡Y acabar siendo ‘codiciados’ por esa sinrazón!

Por ejemplo, Katerina Valle figura como “miembro de una familia conocida por su elegancia”. Ok, bien con esa referencia, ¿pero cuántos ‘Valle’ existen en el Perú como para saber que ella pertenece justo a esos ‘Valle’ que visten con elegancia? ¿O es que cuando alguien habla de los Valle se refiere a “LOS VALLE”? Me dejó pensando esa referencia, pues denota algo que desarrollaré en el siguiente apartado.

¿Amigos o selección imparcial?

Si hablas de que los Valle son LOS VALLE es porque sabes algo más de ellos que el resto de mortales no sabe. Evidentemente, hay una cercanía entre la publicación y los integrantes de la lista.

Veamos algunos datos. El apellido Olaechea se repite cuatro veces: dos de ellos son hermanos y una es practicante de la Revista Cosas. Alexia León Porta forma parte del círculo de la editorial al haber posado para Cosas Moda.

Considerando esta información y la falta de un criterio de evaluación, pensé que sería precipitado advertir que se trata de una lista de amigos íntimos relacionados con la Revista Cosas. Pero un detalle más me llamó la atención: las fotografías.

Me he tomado el trabajo de hacer la búsqueda fotográfica de manera inversa en Google para saber la procedencia de las imágenes. Imagino que de esa manera se puede acosar a quienes aparecen en esta lista, tal como quiere prevenir Revista Cosas en su comunicado, y resulta que no hay coincidencias en Internet. Las fotografías empleadas en el artículo son casi exclusivas de la editorial: solo puedo sospechar de Oriana Gallo, cuya imagen aparece en la página Pikdo.

A partir de toda esta información, concluí que efectivamente la confección de la lista fue cerrada entre los integrantes del mundillo que tiene contacto con Revista Cosas. No hubo mayor investigación que eso.

¿La vanidad en persona?

Una última cuestión. Luego de resolver que las imágenes son casi exclusivas de la editorial, ¿estas personas dieron su consentimiento para figurar en la lista de los solteros codiciados? Leyendo la breve descripción de cada imagen, uno se imagina que estos pudieron facilitar la información o simplemente el redactor lo sacó de Facebook o de algún otro registro o contacto.

Figurar en una lista de gente cercana a Revista Cosas bajo el título “solteros más codiciados de Lima” requiere de cierta responsabilidad por parte de la editorial por exponer a gente común y corriente (es decir, no personalidades acostumbradas a tratar con el público, aunque hay un par de excepciones) de un círculo social tan cerrado.

Me cuesta creer que los integrantes de la lista no hayan sabido con anterioridad la elaboración del artículo. Pienso que debieron haber concedido algún permiso. O ciertamente puedo estar equivocado y la razón más sencilla acabe siendo la verdadera: solo se hizo una lista inocente a partir de la “gentita” cercana a Revista Cosas.

Si quieres leer el artículo completo, comparto aquí el enlace en caché de ‘El gran partido: los 14 solteros y solteras más codiciados de Lima’.

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