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La “timidez de los árboles” y nuestra humanidad

En una sociedad tan conectada, la timidez ya parece un insulto. Tratar de aparentar que no estás en reuniones sociales o simplemente cuando te sientes incómodo o intimidado ante alguien puede resultar perjudicial, incluso mal visto, cuando todos tienen esta idea de comunidad sin fronteras, super ‘buenas vibras’ y esa basura millennial.

La timidez es “mala”. Lo pongo entre comillas, porque ese calificativo depende de quién juzgue esta actitud considerada apática por mucho. Pero lo cierto es que la timidez es una especie de mecanismo de defensa: tratamos de pasar desapercibidos para evitar llamar la atención. Algo así como ser invisible.

Lo curioso de pensar así, como si la timidez fuera parte de nuestra humanidad, es que hasta los árboles tienen “timidez”. Así como lo lees.

En botánica, la “timidez” es un “fenómeno por el cual ciertos árboles mantienen entre ellos una distancia llamada ‘grieta de timidez'”, explica un usuario de Twitter.

El término “timidez de los árboles” fue creado por el botánico australiano Maxwell Ralph Jacobs en su libro Hábitos de crecimiento del eucalipto, allá por la década de 1950.

Lo cierto es que todo esto es un misterio. La teoría más compartida precisa que los árboles emiten ciertos compuestos orgánico volátiles a través de las hojas para coordinar procesos con otros ejemplares. No es una comunicación en sí, sino una coordinación como sistema para que las semillas se reproduzcan a la vez. De esta manera, las ramas se reparten el espacio disponible para evitar el crecimiento de ramas bajo la sombra.

Trasladando la “timidez de los árboles” a la esencia humana, pues como que tenemos algo de lo mismo: la idea de compartir espacio, de existir y desarrollarse, sin opacar al resto. Algo así como el tímido de la fiesta cuyas ramas no buscan ocultar a nadie, pero a la vez desea no ser ocultado, y se desplaza por medio del escenario buscando dónde crecer… y quién sabe, quizá ser tan frondoso para atraer a alguien a su sombra.

Una razón más para amar a los árboles.

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