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El hada de los dientes y el arte de mantener viva la fantasía

¿Quién no ha creído en el hada de los dientes? ¿O el Ratón Pérez, como se le conoce en algunos países de habla hispana? Pues imagino que varios. Yo me incluyo en la lista, pues siempre cae bien un poco de fantasía y más aún si se trata de una pequeña propina por cada pieza dental.

Pero ahora que nos hacemos viejos, ya extrañamos con nostalgia aquellas veces que nuestros padres nos hacían creer en fantasías para que el mundo sea un poco más alegre… Felizmente, aún hay gente dedicada a que la fantasía siga viva en los más pequeños.

Nunca es tarde para la fantasía

¿Te has preguntado, cuando eras niño, dónde duerme el hada o el ratón de los dientes después de dejarte la propina debajo de la almohada? Pues este consultorio en Chile te dice dónde.

“En la clínica odontológica donde trabajo, el consultorio de Odontopediatría tiene una mini puerta donde se supone que vive el Ratón Pérez”, reza un tuit publicado a inicios de abril. La ternura del detalle se hizo viral inmediatamente.

“La idea fue de nuestra odontopediatra Florencia Zambrano, ya tiene tiempo que luce en el área, no es tan nueva”, precisó Yeni Ortega, autora del tuit y encargada de mercadotecnia de la clínica, al portal Verne. “Nunca lo habíamos subido a redes y tuvo mucho éxito”.

“A los niños les encanta y a veces van a tocar su puerta”, agregó.

Historia del hada de los dientes

El origen del hada de los dientes tiene lugar en el mundo anglosajón, especialmente en las leyendas de la Edad Media. Se decía que debías el diente en la tierra, no dejarlo debajo de la almohada, ya que sino venían las hadas y te devoraban vivo. De hecho, se evitaba a toda costa que las piezas dentarias estén expuestas ante la posibilidad de que una bruja las robe para hacer maldiciones.

Por su parte, el origen del Ratón Pérez se remonta al año 1894, cuando el jesuita Luis Coloma fue el encargado de cuidar a Alfonso XIII, por aquel entonces 8 años, quien padecía de dolor de dientes. Para calmarlo, Coloma inventó el cuento del famoso ratoncito y así pasó a la eternidad en los países de habla hispana.

Foto: FlickrJon. Bajo licencia de Creative Commons

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