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Cosas que odian los libreros de ti

Seré sincero. Soy un tipo raro, más aún si es que visito una librería. Puedo pasarme mucho tiempo viendo cada cosa y sufriendo las ganas de comprarme todo sin advertir los días que faltan para fin de mes.

Pero lo anterior no es precisamente lo que me hace un tipo raro, sino una peculiaridad: cuando encuentro un libro muy especial y es una de las pocas copias disponibles, lo escondo en alguna parte para evitar que sea comprado por alguien más. Hay veces que vuelvo al día siguiente o no vuelvo nunca, otras veces lo encuentro allí después de semanas… Sí, es extraño, pero bastante divertido.

No sé si esta actividad fastidia a los trabajadores de las librerías que visito. A lo mucho es el trabajo de volver a colocar los libros que escondí en su sección original, pero creo que ellos pasan por cosas peores. Siempre puede ser peor.

Las cosas que más odian los libreros

Una interesante publicación de Verne revela qué cosas son las que enervan la sangre a los libreros. Lo que hicieron los chicos de esta web es crear un grupo de WhatsApp con 12 libreros para que cuenten sus insufribles experiencias.

Ser librero parece el trabajo más tranquilo del mundo, pero el factor humano es tan maravilloso que puede hacer de cualquier paraíso en la Tierra un completo infierno. Quienes trabajan en atención al cliente deben experimentar eso todos los días.

Veamos algunas de las más divertidas.

“¿Puedes avisar a algún compañero QUE SEPA?”.

“‘Disculpe, ¿quién de ustedes es el experto en antropología?’. Pues, a ver, no tenemos un experto en todos los campos del saber”.

“El ‘¿trabajas aquí?’ tiene una versión más perversa: ‘¿Eres de aquí?’ (se fían más si eres librero nativo)”.

“Lo peor: cuando has terminado de buscar todos los libros de la lista te preguntan: ‘Oye, ¿y cuánto valen?’. Se lo dices. ‘Uy que caros, me llevo solo uno'”.

“Vengo buscando un libro que tenías en el escaparate… Hace unos meses”.

“Un clásico de la sección de bolsillo: los que no se creen que los libros de bolsillo tengan el mismo texto que la versión grande. ‘¿Pero aquí viene todo el libro aunque sea más pequeño?'”.

“¿Me das este libro? En la web dice que está”.

“He de decir que, en dos ocasiones, dos clientes diferentes me enseñaron fotos del WhatsApp. BORRADAS. A ver si yo era capaz de discernir en el manchurrón de colores qué libro les había recomendado su primo el de Antequera”.

“Cuando te preguntan ‘¿trabajas aquí?’ mientras atiendes a gente. Mientras colocas libros”.

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