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El ‘no caeré solo’ en su máxima potencia

La realidad siempre superará a la ficción. A veces, cuando cometemos un error del que somos responsables, tratamos de sacar algo de provecho, de cualquier cosa, incluso evitar caer solos en desgracia. Imagino que es por orgullo, evitar la vergüenza de ser el único en haber cometido una falta. Y por orgullo la humanidad ha hecho cosas realmente ridículas.

Todo esto me lleva a Argentina, a la ciudad de Rosario, donde un caso de infidelidad pasó a ser noticia internacional por una razón bastante peculiar.

Una mujer asistió con su amante a un hotel. Ella no dejó cabo sueltos, nadie supo a dónde iba y el amante hizo lo propio para no levantar sospechas. Llegan al vestíbulo y la mujer paga el servicio con una tarjeta de crédito, que en realidad era una adicional cuya titularidad le pertenecía a su padre.

La aventura transcurre sin inconvenientes. Ambos se entregan como nunca, porque nunca nadie debe enterarse de lo que hicieron esa vez a puertas cerradas.

Pasó el tiempo, quizá lo suficiente para olvidar algunos detalles de lo que ocurrió esa vez con el amante. El padre de la mujer infiel recibe el reporte de la tarjeta de crédito y nota que hubo un pago a determinado hotel.

Él pensó, inmediatamente, que su hija había ido con su esposo a dicho local, por lo que no dijo nada al respecto hasta tenerlos a dos juntos y así gastar una broma pesada. Lástima que la broma fue -en realidad- la revelación de una infidelidad.

El esposo engañado decidió acabar con la relación después de once años de estar juntos. La mujer, por su parte, tras haber quedado al descubierto, hizo algo increíble: denunció al hotel por revelar su infidelidad en el estado de cuenta de la tarjeta.

La demanda fue hecha en 2008 y la mujer demandaba 1500 dólares por daño moral, psicológica y afectación al proyecto de vida. Recién hace unas semanas la Justicia falló en contra de la mujer, debido a que el hotel y el banco procedieron según lo establecido por ley.

Y es así como el orgullo hace que, en nuestra intención de sacar provecho a algún error, quedemos aún mal parados que al principio de toda la desgracia.

Foto: Mr. LittlehandFlickr. Bajo licencia de Creative Commons

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