Filosofía Reflexiones 

La teletransportación y el desenfreno

Imagina que existe la teletransportación. ¿Te imaginas cómo sería el mundo si pudiéramos irnos de un lugar a otro en solo instantes? Ahora a esta misma idea suma algo más radical: la posibilidad de transportarnos mediante una pulsera especial a la que toda la humanidad tendría acceso. Solo basta presionar un botón y ¡boom! estamos en el lugar que estamos pensando. ¡Y así con cada persona del planeta Tierra! ¿Sería esto posible?

Teletransporte o teletransportación es el proceso de mover objetos o partículas de un lugar a otro instantáneamente. Según la narración de que se trate, puede realizarse, o no, utilizando una máquina o dispositivo llamada teletransportador. Literalmente quiere decir «desplazar a distancia», lo que puede ser entendido como un desplazamiento que se produce sin necesidad de establecer contacto físico directo con el objeto para que éste se mueva.

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Sé que suena una tontería, pero pensar en un mundo ficticio donde exista la teletransportación a un nivel tan accesible me resulta una catástrofe. Aunque no lo creas, a esta situación hipotética le encontré varias cuestiones inquietantes sobre cómo sería la sociedad y la conducta humana si fuera posible trasladarnos a todos lados en poquísimo tiempo.

La salud

En un mundo donde la teletransportación esté al alcance de todos con una facilidad increíble (solo basta presionar el botón de una pulsera para ir del punto A al B), la salud es algo que a la larga se verá deteriorada por la inactividad humana. Ya nuestro sentido de distancia se vería alterado, porque la humanidad ya no tendrá la necesidad de moverse físicamente, y esto ocasionará finalmente una vida sedentaria, algo que la OMS ya viene advirtiendo como un peligro de salud pública. Y eso que aún ni existe la teletransportación.

Gente mutilada

¿Qué sucede cuando dos personas se teletransportan al mismo punto? Imagino que ambas personas mueren o logran sobrevivir con las justas, porque ambos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo instante. Imagínate que un millón de personas se teletransporten a la sala del Louvre donde está la Gioconda. ¿No crees que en algún momento un recién teletransportado ocupará el mismo espacio de otra persona? ¿Qué sucede? No sé si ambos mueren por el impacto o el recién llegado le cae encima y solo muere el que estuvo allí primero.

Negocios a la quiebra

Si pudieras teletransportante a donde sea, ¿no aprovecharías para pillar algunas cosillas por allí? Puedes llevarte de todo: televisores, dinero del banco, libros, ir al cine gratis… Todo lo que está expuesto se puede robar si es que es posible tomarlo y simplemente desaparecer con la teletransporación. Ningún negocio que comercialice un producto está librado de esta vorágine. Los negocios que ofrecen servicios al menos tienen la posibilidad de sobrevivir. Ellos no tienen un stock, solo podrían sufrir los robos de lapiceros, computadoras y cualquier otro objeto que tengan en la oficina. De hecho, si pudieras teletransportarte, ¿para qué los aviones? Incluso, ¿para qué las agencias de viaje?

Adiós a las fronteras

La gente viajará de un lugar a otro con tanta facilidad que los controles de frontera no tendrían trabajo. De hecho, el comercio de sustancias ilegales y el contrabando tendrían una oportunidad amplia para operar. Ya no necesitarían de burriers para llevar la mercancía, solo haría falta dónde tener que ir para llevar toda la mercancía pegada al cuerpo. Los controladores aéreos serían despedidos por montones, solo tendrían trabajo para la movilización de carga pesada a través de los aviones.

Chau espacios públicos

¿Qué sentido tendrán los espacios públicos como los parques, los jardines y las avenidas si es que todo el mundo puede moverse de un punto a otro sin tener un recorrido? Ya las veredas estarían de más. Las pistas serían cosas del pasado. La ciudad entera tendría que reformarse para localizar espacios donde la gente que se traslada al instante pueda tener un buen puerto.

Se acabó la privacidad

Con la teletransportación dejaría de haber espacios privados. Esto supone también una corrección en las condiciones legales de los ciudadanos, dando cuenta que no pueden transportarse a todos lados. Por privacidad no solo me refiero al cuarto de la vecina desnuda, sino también a áreas militares. Área 51 dejaría de ser tan misteriosa. Imagino que solo en esos casos, los militares estarían dispuestos a disparar si ven a un intruso teletransportarse allí como si nada. Siguiendo la línea de esta última medida, imagino que habrán bajan civiles por montones. ¿Quién nunca se animaría a visitar lugares prohibidos con orden de disparo? Sin duda muchos lo intentarán.

Inseguridad mundial

No se imaginan cuántos asesinos a sueldo estarían disponibles para asesinar a personas con poder teniendo a la mano el sistema de fuga perfecto. Solo hace falta aparecer, disparar e irse en instantes. Ninguna figura política estaría a salvo. Los baños de popularidad se acabarían para los políticos más odiados y los guardaespaldas seguro hasta tendrán más trabajo. Los figuras mundiales estarían igual de susceptibles a un ataque como cualquier otro. Tan solo imaginemos a Estado Islámico. ¡Cada uno de sus militantes puede hacerse estallar en cualquier parte del mundo y sin restricciones de preparación! Solo una cadena bomba y listo.

Se acabaría un poco el romanticismo

Si todo el mundo pudiera teletransportarse, no tendríamos la oportunidad de contemplar a alguien caminar mientras se acerca a uno para saludarlo o darle un beso. Así como la pérdida de usabilidad de los espacios públicos, los simples encuentros entre humanos serían frenéticos, muy intensos en el sentido de temporalidad. Esto se debe a la facilidad de estar en cualquier lado, cada quien puede irse por su lado o irse juntos a todos lados sin el menor esfuerzo. Viajar ya dejará de utilizarse, porque lo divertido de un viaje es todo el recorrido de ir de un lugar a otro. Pero si todo está en un parpadeo, ¿qué romántico y de esfuerzo tiene irse a conocer nuevos lugares?

Con la teletransportación el mundo dejaría de ser tal como lo conocemos. Suena genial poder irse a todos lados en un instante, pero no nos ponemos a pensar de los riesgos que esto significa. La conducta humana sin duda se vería afectada. La ciudad dejaría de tener una personalidad si es que ya las calles, los edificios y las avenidas pierden su atractivo para los peatones, para la gente que camina tranquila por esos espacios admirando el paisaje urbanístico.

Felizmente la tecnología de hoy está lejos de alcanzar el mundo apocalíptico que describo en esta publicación. Felizmente para cuando eso sucede ya estaré muerto.

Foto: gaelx – Flickr. Bajo licencia de Creative Commons

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