Psicología Reflexiones 

Como Ray Charles

Hay veces que no podemos respirar tranquilos. Estamos ansiosos y sentimos que el día dura más de 24 horas. Queremos distraernos sin éxito. Revisamos el WhatsApp por las puras esperando un mensaje que nunca llegará. Y así andas que andas hasta que la presión mental se transforma en síntomas: las manos se te enfrían, el frío te genera un suave temblor, te ríes de la para no cagarla y sientes que te aprietan el pecho hasta el punto que te duele respirar, sientes como si las bocanadas de aire fueran alcohol para una alma lacerada.

¿Una descripción muy gráfica? En realidad, pienso que es una huevada así como Ray Charles pero sin heroína de por medio. La sensación es bastante parecida y debo admitir que el buen Ray Charles siempre era mi referencia cuando me preguntaban cómo me sentía en momentos emocionales algo complicados. Claro que nunca acabé en un hospital vomitando la vida durante las noches, pero sí llegué a sentir algunas pistas de la sintomatología del síndrome de abstinencia.

¡Suena exagerado! ¿Qué puede compararse las reacciones químicas de la heroína en nuestro sistema nervioso a diferencia de una situación sentimental? ¡Son huevadas! Sí, eso dije muchas veces mientras debatía esta idea con un vaso de cerveza, pero resulta que hay un nombre para eso.

Se trata del síndrome de abstinencia emocional.

Curiosamente la serotonina (relacionada con la felicidad), las endorfinas (hormonas asociadas a la sensación de placer) y la adrenalina (hace que nos sintamos enérgicos) actúan en nuestro organismo cuando nos enamoramos y también cuando tenemos conductas adictivas.

¡No se trata de amor, sino de un condicionamiento a nivel orgánico!

“Cuando el amor se rompe, de igual que cuando alguien deja las drogas, pueden aparecer efectos secundarios como las conductas depresivas u obsesivas, e incluso el síndrome de abstinencia. Generalmente, este síndrome, ya sea emocional o por abuso de drogas, provoca síntomas psicológicos y físicos, porque afecta a nuestro sistema nervioso”, reza una investigación del Colegio de Medicina Albert Einstein.

Dicho esto, ¿te gustaría saber los síntomas? La página Psicología y mente señala que pueden ser de dos tipos: psicológicos y físicos. En los psicológicos podemos encontrar cosas como la angustia, la ansiedad, el aturdimiento, el sentimiento de desapego por la vida, etc. En el plano físico encuentras los mareos, náuseas, opresión en el pecho y vómitos.

Lo curioso está que entre las cosas que uno debe hacer para sanarse del síndrome de abstinencia emocional -como el autoreconocimiento del problema y atenderse con un profesional- encuentras lo mismo que hicieron con el pobre Ray Charles: ¡contacto cero!

Obviamente que esto último en un sentido figurado. A Ray Charles lo encerraron en un centro especializado para adictos. Si sufres un mal de amores, creo que basta con despegarte de Internet y de la calle por un tiempo. Tienes tu cuarto, pizza a delivery y Netflix para que te acompañen durante el tratamiento. O puedes hacer como yo que todo tiene solución con un poco de cerveza.

Obviamente hay niveles que ya escapan a nuestro control como, por ejemplo, las personas más dependientes y sin capacidad de desprendimiento que requieres tutoría profesional.

Cada quien tiene su ritual. Nadie se muere de amor, aunque las tripas nos hagan sentir que nos pudrimos por dentro en una océano de misera y destrucción.

Con el tiempo uno lo toma como un anécdota. “¿Te acuerdas esa vez que estaba todo cojudazo?” Ya será un chiste común entre los amigos cuando la suerte esté echada o -muy rara vez- cuando todo sale como uno desea.

Nunca se sabe, y es entonces cuando la duda es nuestro alivio para darle expectativas al futuro y también nuestra condena cuando todo se va por la borda y rogamos piedad a la madre de todas las crisis existenciales.

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